Peter Bagge, la FOX y Replicante

9 10 2009

Copio directamente la información de Comic Book Resources. Resulta que Mr. Peter Bagge, quien generosamente aceptó colaborar con una ilustración para nuestro número de cómics, grabará un piloto de la familia Bradley para la cadena FOX. No podemos sentirnos más orgullosos de haber contado en nuestras páginas con material de un artista que sigue siendo relevante e influyente, y esperamos que el piloto se materialice en una serie. Nosotros sí la veríamos.

Pueden leer acá una reseña de esta recopilación de The Bradleys:

Los disfuncionales Bradleys

Los disfuncionales Bradley

Could Buddy Bradley be the next Bart Simpson? That’s the tantalizing possibility presented by Fantagraphics’ Eric Reynolds today, as he revealed that writer/artist Peter Bagge has signed a deal with the FOX network to produce a pilot for a potential prime-time animated series based on the Bradleys, the less-than-functional family at the heart of Bagge’s series Neat Stuff and Hate. The show would reportedly focus on Buddy’s teen years at home.

This caps off a rather high-profile few months for Bagge (ahem, Professor Bagge) , a period that has seen the release of his political-strip collection Everybody Is Stupid Except for Me from Fantagraphics and his long-suppressed Incorrigible Hulk story in Marvel’s Strange Tales anthology. No word yet on whether he plans to have Mrs. Bradley pose for Playboy.

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Erotómanos sin fronteras: cuestionarios sin complejos y completos

13 08 2009

(Proviene del artículo en papel de Replicante 20, aquí)

Mural inspirado en pinturas asiáticas en un local de comida hindú en Ibiza, España

Mural inspirado en pinturas asiáticas en un local de comida hindú en Ibiza, España

1.- Erotómanos: según el diccionario es una especie de locura, pero en la vida literaria estamos hablando en otros términos. ¿Qué  es para vosotros la erotomanía?

S.M. (Susana Moo) Si la erotomanía es una enajenación mental caracterizada por un delirio erótico, soy erotómana porque el amor  sensual me fascina y me gusta pensar que como animales complejos nuestro objetivo de felicidad es conseguir más y más placer en  la función reproductiva, sublimando el acto con palabras, imágenes y fantasías.

J.R. (Jorge Rueda) Un sujeto así es un admirador del erotismo y sobre todo del arte erótico, no sólo es que sea un tipo caliente -que pueda o no tener el impulso sensual a flor de piel- sino alguien que dé en explorar el arte que han producido otros espíritus cachondos. En mi caso, a mi lo que me gusta es leer, conocer el –y de el- arte erótico; hago de ese gusto una afición y como  diletante me adentro en conocer esas manifestaciones y sobretodo su historia. He hecho, -un poco asistemáticamente- un recorrido por esa Historia del arte y de la literatura universal.  La erotomanía sería como la cinefilia o cinemanía, ¿no?; no es que hagas cine o que te dediques a eso, es que te gusta lo que se da en el cine y haces de eso una afición. El arte erótico, presenta además, todas  las vertientes de las Bellas Artes y de las artes populares, hay espacio para regodearse.

2.- Una erotómana no nace, por supuesto, ni un erotómano surge de un día para otro: ¿cómo cultivasteis vuestro interés por la  literatura erótica?

J.R. Con algún esfuerzo al principio, he de decirte; en México durante los ochentas y hasta hace poco era difícil hacerse de libros eróticos. Hubo a fines de los setenta ediciones de Premià, muy atinadas: publicaron a Louÿs, a Apollinaire, a Bataille, a Musset. Juan Pablos editaba a Sade, y por ahí en kioskos o librerías de viejo podías hacerte de cosas. Rebuscando en los anaqueles del fondo de las librerías, en las librerías de viejo, en los botaderos. Luego comenzaron a llegar las ediciones de La sonrisa vertical, y bueno, también me llegó el tiempo de trabajar y tener dinero que invertir en libros y pude buscar con más empeño. Y poco a poco fueron llegando mejores ediciones, Gandhi -la librería-, comenzó a traer mejores y más arriesgadas cosas. Y yo he sofisticado mi búsqueda a partir de prólogos, introducciones y títulos de catálogos y libros que estudian partes del tema, v.gr.  El erotómano de Gibson, La vida sexual de los chinos de von Gulik, las antologías y los libros sobre los museos eróticos de Jünger-Döpp. Y así sabiendo qué se busca se pone más fácil desde el rebusque hasta el gugleo en Internet.

S.M. Yo empecé leyendo para animar mi lecho, y la literatura erótica lo animó tanto que ya no la he soltado.

Mujer desnuda. Estatua del Museo Nacional de Antropología de México D.F.

Mujer desnuda. Estatua del Museo Nacional de Antropología de México D.F.

3.- ¿Interfiere de alguna manera en vuestra vida diaria esta afición?

S.M. Sí, sí, me afecta mucho. Es mi pasión íntima  y aunque es tan secreta que nadie sospecha, y por fuera no se nota, dentro de mi cabeza ideo y fantaseo y me hace muy feliz, aunque mis quehaceres sean tan aburridos como hacer cola en la carnicería.
J.R. No, realmente no. Aunque me gustaría que alguien me pagara por lo que estudio y que sí interfiriera (risas).
Y es que, en general nunca hablo de mi afición ni de mis investigaciones con gente que recién conozca o que conozca por mi trabajo (soy publicista). En México el tema es tabú, y las personas no están muy dispuestas a que volverlo tema de sobremesa. Así que lo evito.

4.- Una célebre frase de Woody Allen sentencia que el “cerebro es mi segundo órgano sexual favorito”. ¿La sexualidad, lo erótico, está en la mente sobre todo?

J.R. Sí, definitivamente. Lo que puede haber en el cerebro seduce y provoca placeres indecibles, porque aspectos  de sexualidad  podemos observar hasta en los animales, pero erotismo como tal, como expresión de cultura  sólo en nosotros y es privilegio de la mente darle expresión a lo que siente el cuerpo.

S.M. El cerebro es el jefe, clítoris o pene obedecen, casi siempre. Claro que a veces el cuerpo se independiza y se va a una efervescencia erótica sin motivo psíquico aparente, lo cual es también estupendo.

La filia hacia los pies convierte a sus practicantes en podófilos

La filia hacia los pies convierte a sus practicantes en podófilos

5.- Ambos tenéis ya publicadas narraciones en papel: ¿qué diferencia hay entre escribir para vuestro blog y hacerlo para un libro?

S.M. El blog me da mucha vidilla. Comparto mis inquietudes y me divierte mucho. Además es un sueño hecho realidad saber que hay tanta gente que entra diariamente a leerme. El libro es como más chic, una perlita. Es muy solitario escribir y con el blog se comparte cada día.

J.R. En mi caso comencé el blog primero por curiosidad, después para buscar un foro y dar a conocer mi trabajo con las letras y mi libro -del que ya tenía un manuscrito- y luego decidí hacerlo el lugar donde coloco mis notas sobre erotismo. Mi blog es una bitácora de lo que voy infiriendo de mis lecturas y hallazgos,  y casi está acotado a eso. Llevo ya seis años con el, aunque desde hace un tiempo mis posteos se han vuelto cada vez más escasos, he de aceptar.
El Manual de sensualidad lo escribí pensando en que permanezca, que se tenga como libro de almohada. Al escribirlo en primera persona pensé en que pudiera ser un espejo, donde tú mismo fueras recordando tus propias experiencias, en ese sentido es tuyo, has de poseerlo.  Quizá lo único honesto del título es que pretendo que sea un manual; algo que tengas a la mano o quizá sólo es que, como anal retentivo, tengo fijación por el objeto y la diferencia al escribir entre éste y el blog, deriva de que el libro es una pieza “terminada” y el blog se va escribiendo.

6.- Jorge, en su “Erotolalia” se centra sobre todo en analizar libros relacionados con el erotismo, sea escrito o en forma de arte; Susana también lo hace pero se decanta más por los relatos: ¿qué os mueve en vuestra escritura?

J.R. En mi caso es la gana querer compartir lo que descubro del erotismo y que me apasiona y que creo que debe difundirse y reconocerse; además es una antena que tengo levantada para emitir contenidos (porque prefiero subir información a la red que bajarla) y busco recibir información de gente afín, (almas gemelas que posean datos relevantes y cachonderias insospechadas ¡sob!).  Y es lo trinchera desde donde procuro decir lo que me parece deberían de ser las cosas. Puestos en plan romántico te diría que es mi modo de responder ante la estupidez del mundo.

S.M. A mí lo que me encanta es excitar con textos propios o con textos ajenos. Mi ilusión es calentar al personal desde las ideas y las palabras, dulcemente, sin tanta fiereza como lo hacen una polla o unas tetas brincando en la pantalla, dando rodeos para llegar, al fin, al mismo sitio.

Libro de Jorge Rueda

Libro de Jorge Rueda

7.- ¿Tenéis mucha respuesta de los que os leen? ¿Os cuentan intimidades, intentan relacionarse más allá de la pantalla de la computadora con vosotros?

S.M. Sí, alguna gente me cuenta cómo vive su sexualidad, sus excentricidades, casi todas divertidas. El otro día un caballero me envió unas fotos de su pene erecto penetrando melones franceses y sandías españolas, unas fotos bastante bonitas.

J.R. En mi caso, el que sea hombre y no escriba relatos me pone por debajo del interés por interactuar fuera de la pantalla, o el de los comentarios picantes y sugestivos, como en el caso de Susana.  Tú pon un blog erótico regular, firma como mujer y escribe relatoxxx y tendrás una audiencia creciente, y entre más interactúes más creciente..  A mí ni mis amigos me escriben ahí que me leen. Quizá es porque suelo subir información, y supongo que eso puede suscitar interés, pero no replica. Aunque a veces con algún tema, -alguna filia o cuestiones de género- quienes me leen si pican con el tema y escriben algo. Sí, sí me he relacionado con gente que he conocido a través del blog y ha sido muy gratificante, y también me han tratado de ligar pero no he tenido suerte.

8.- ¿Qué estáis leyendo ahora relacionado con el mundo del erotismo? ¿Qué otros temas literarios os interesan, sea por interés profesional o de otro tipo?

J.R. Releía Eso no, de Birmajer que es muy divertido, y estoy enzarzado en trazar una línea de tiempo con los mojones de la literatura erótica y me encontré una Antología de arte y literatura eróticos editada por Evergreen que es una joya –que todos deberíamos tener en casa- y estoy por hincarle el diente a una colección de relatos de la Nin que se llama Pajaritos. Ahora, de los “otros”, estoy leyendo El castillo de los destinos cruzados de Calvino,  tengo por leer Pieza única de Pavic, y los últimos libros que presté fueron los primeros ensayos de la colección Versus de la Tumbona, y el de Yépez contra la televisión tuvo éxito porque ya no regresó. Las historias noveladas me gustan: La condesa sangrienta, La Roma de los Borgia, El médico de Córdoba. A mí lo que me gusta leer es narrativa, -cuento sobre todo-. Y a quien prefiero releer es a Borges, disfruto mucho de su relectura.

S.M. Me gusta el género erótico que profundiza en la cosa sexual desde la fantasía o desde la confesión, y me encantan sobre todo los escritos hechos por mujeres porque me identifico. No ha sido sencillo para una mujer escribir sobre erotismo, y sin embargo hay una pequeña colección muy interesante: “Memorias de una cantante alemana”, los diarios de Anais Nin, “La vida sexual de Catherin M.”, los libros de Villefranche, Erika Jong, Benedicte Martin, Colette, Marguerite Duras, Almudena Grandes… También me interesa mucho el erotismo que aparece en libros no clasificados como eróticos y estoy impactada disfrutando de Jorge Amado: “Doña Flor y sus dos maridos”. Los tratados sexuales también me han interesado, especialmente los orientales, taoistas. Un libro de fantasía erótica que me ha sorprendido bastante en relación a la sensualidad oriental es “Loto Dorado, Hsi Men y sus amantes”. Y ahora estoy con “Pantaleón y las visitadoras” de Vargas Llosa con el que me troncho de risa.. También me interesa la poesía sensual: Rosalía de Castro es mi poetisa de cabecera, Lorca y Benedetti me emocionan siempre.

Nueva Democracia, detalle del mural de David Alfaro Siqueiros en el Museo del Palacio de Bellas Artes del D.F

Detalle del mural de David Alfaro Siqueiros en el Museo del Palacio de Bellas Artes del D.F

9.- Pornografía: ¿sois consumidores? ¿de qué tipo? ¿creéis que hay mucha hipocresía al respecto? ¿Hay porno para hombres y porno para mujeres, lo vemos de modo distinto?

J.R. Yo no le hago el fuchi al porno. No es mi género favorito y más bien rastreo cosas “raras” como el fisting y esas linduras aunque he de decirte que lo que me gusta son los temas de mujeres masturbándose o lesbianas, el resto del porno común y corriente lo veo cuándo me cae en las “manos”. Como pa´que te des una idea en mi colección el apartado del porno visual se agota con videos VHS y un par de DVD´s (uno de ellos es animación en 3-D de Private, muy viejita y malita), y lo último que conocí me lo descubrió mi amigo Ari y fue un sitio de videos que se llama Pornhub. Y el porno en papel couche pues ya lo pasé hace tiempo y no he visto nada nuevo, y más bien, si me decantara por algo impreso sería algo vintage. Y en cuenta aparte tengo mucha afición por los dibujos animados, el comic y cualquier pornomaterial del que no tenga ejemplo, hasta ahora tengo, revistas variopintas, audiocasettes, CD`s, calentarios, portavasos.  Respecto a la hipocresía: yo creo que sí, que no es común que las personas acepten el porno abiertamente. Por ejemplo, los hombres en privado nos recomendarnos los sitios WEB de más carne, pero en público difícilmente alguien aceptará su consumo. Y sí hay un porno para mujeres, creo que sí, ahí está Erika Lust intentándolo en Barcelona; y creo que tiene razón, su producción es menos explícita. Creo que a las mujeres le gusta lo que para los hombres es softporno. Cosas menos explícitas, más de ambientes. Y también me he fijado que recurren más a las narraciones calientes, algo que a los hombres, ante la andanada de mujeres virtuales ha sido desplazando. Pero en general yo noto que les gusta poco.

S.M. La pornografía a veces me entretiene pero no me emociona nunca, o casi nunca. En todo caso me chifla encontrar humor en lo pornográfico. Es estupendo cuando consiguen excitarte al tiempo que hacerte reír. He disfrutado muchísimo con la trilogía: “Los cuentos de Canterbury”, “El Decamerón” y “Las Mil y una noches” de Pasolini, aunque supongo que estas películas son clasificadas como eróticas. También me lo he pasado bien con alguna historia de Tinto Brass.

10.- Sexo: ¿qué os gusta y qué cosas nunca haríais?

S.M. A mí no me gusta dañar ni física ni moralmente, a mí me gusta dar gustito, claro que si ese gustito ha de venir de manos de un cilicio… pues venga. Pero mis preferencias son más pacíficas y amorosas, como por ejemplo dar calorcito a dos hermosas vergas a la par, una estaría en mi mano derecha, la otra en la izquierda, una grande, otra chiquita, una más oscura, la otra clara, dos vergas de distintas nacionalidades e incluso razas, un perfecto ejemplo de integración y aceptación de las diferencias.

J.R. A mí del sexo lo que me gusta es que sea frecuente. Creo que la geometría de una pareja no es infinita pero que la posibilidad combinatoria de estados de ánimo, actitudes y juegos si da para que la variedad sea interesante. Y respecto a qué no haría, creo:  que no le entraría al tema homosexual, no sé, me gustan mucho las mujeres, el cuerpo de los hombres aunque lo puedo admirar no  me parece excitante. Aunque sería capaz de ser el mirón de cualquier tipo de filia, exceptuando las delictuosas.

11.- Ahora que la imagen, sobre todo en movimiento, lo invade todo: ¿sentís que el erotismo escrito está en vías de extinción? ¿o creéis que hay un público para él?

J.R. En nuestras sociedades el erotismo nunca será un genero voyante. Los franceses tienen una mayor afición –sé incluso que hay librerías especializadas-, pero excepto esa peculiaridad, nuestras culturas no dan pa`que este género florezca. El espectáculo de la sexualidad ha sustituido al erotismo a través de pornowebs, vídeos, cibercámaras etcétera. Porque podríamos suponer en estas épocas de imágenes que habría campo propicio para las artes eróticas visuales y tampoco es el caso. Por un lado los “deseosos” están en la búsqueda de lo explícito, lo inmediato, la pura descarga, y los timoratos jamás van a aceptar un arte voluptuoso.  Ahora de que hay público, yo creo que sí. A todo mundo le despierta curiosidad un libro o una película que prometa excitación, el punto es que no siempre están a la mano, o se sabe dónde encontrarlo, o simplemente –por ser un género vergonzante- aunque se desea no se consume. Me resulta muy difícil imaginar a un pater familias, llevando a su casa un libro de La sonrisa vertical y dejándolo sobre la mesilla de noche, y casi menos que imposible escucharlo que recomiende o acepte su lectura, aún entre sus pares.

S.M. Yo creo que hay un público, yo formo parte de ese público, y Jorge, y otros muchos, no tantos como para la imagen, pero somos manada.

12.- Prostitución: ¿cómo os posicionáis?

S.M. Los trabajadores del sexo han de cotizar, pagar impuestos, tener su seguridad social y hacer la declaración de la renta, como cualquier hijo de vecino.

J.R. Mira, refiriéndome al comercio carnal y no al intelectual creo que  cada quien puede hacer de su capa un sayo. Es algo con lo que el ser humano ha convivido, desde la prostitución sagrada en Egipto, las putas que marchaban con los Cruzados hasta los call-centers. Dicen que “es el sexo con amor de los casados”.  A mí lo que me parece detestable son las condiciones en que la sociedad las “tolera”, las redes de corrupción que las atrapan y las condiciones sociales que las pueden llegar a orillar. En México no está penado, pero no pueden rentar una lugar para tener un establecimiento las confinan a la calle o al bisnes de un padrote por ejemplo, es decir, se les tolera y se les explota. La llevan de perder. Ahora me parece que si el respetable cogiera mejor en casa, se recurriría menos a ese oficio, lo cuál pudiera ser una pena porque –seguramente- la prostitución también es cultura.

13.- Finalmente, aunque el sexo no se agota hasta que uno muere –y si deja escritos, ni así- ¿creéis que el mundo sería mejor con una correcta educación sexual desde la escuela? ¿pensáis que aquel lema hippie ‘haz el amor y no la guerra’ bien aplicado mejoraría este planeta?

J.R. ¡¡Agüelita, soy tu nieto!! (esto es como decir ¡a huevo!, a fuerza, SÍ) Claro y no sólo por su  beneficios fisiológicos –bastante comprobados-, sino porque apropiarse de la sexualidad de cada uno es parte del reconocimiento de lo que se es, y lo que se desea. Pero yo iría más lejos, es una correcta educación sensual lo que habría que buscar, una que destaque no sólo la sexualidad como hecho cultural y biológico, sino la parte de las sensaciones y las emociones que se le emparejan y la parte erótica que ilustra los caminos culturales que ha recorrido la especie manifestando sus temores y deseos respecto a esas pulsiones, -¡qué uno no es el primero ni el último!-.  Yo diría que la apropiación y la construcción de cada uno de su propia sensualidad, a partir del conocimiento del arte erótico –por ejemplo- ayuda a reconocer otras sensaciones y otros modos de entrarle al tema y en ese sentido da puntos de referencia, semejanzas, diferencias. Elementos que te pueden ayudar a entenderlo mejor y a construir tu propia expresión y eso nos llevaría a
ser mejores personas, y si tuviéramos los huevos para construirnos como mejores individuos seguramente podríamos darnos mejores sociedades.

S.M. Creo más en la educación afectiva y ésa compete mayormente a las familias. En los colegios, si se imparten, las enseñanzas sobre sexualidad se limitan a clases de biología y profilaxis, la imagen que se trasmite del sexo es como si se tratase de una enfermedad de la que uno se debe prevenir. El mono sapiens se ha convertido en un animal muy lascivo y nuestra energía sexual es poderosísima: tenemos que aprender a aprovecharla para hacer el amor y no la guerra.

Blog de Susana Moo: http://erotomana.com
Blog de Jorge Rueda: http://jorgerueda.blogspot.com