El pacto de los cínicos: la defensa del viejo orden nacional

16 06 2009

Andrés Lajous

A unos meses de las elecciones federales para la Cámara de Diputados, el murmullo del regreso de una mayoría priista cada vez es más ruidoso. Quienes quieren verlo con el frío análisis de elección racional sostienen que lo único que pasa es que la gente está eligiendo a mejores gobernantes, probados, frente a varios años de malos gobiernos. Otros ven este potencial regreso en tono celebratorio. Esperan espetar a todos los que hemos celebrado el fin de las mayorías priistas el famoso tea culpa de José López Portillo “Se los dije…”, tras nueve años de ineficaces gobiernos panistas. Unos más se rinden frente a lo que parece una tragedia griega. Actúan y dejan de hacerlo como si nuestro país hubiese nacido con una falla moral, por la cual hemos de pagar con el retorno del priismo como si tratara de un designio de los astros y no de errores con responsabilidades particulares.
Al mismo tiempo una parte de las élites de vez en vez logran hacer ruido al denunciar los pilares del viejo orden nacional. Se hacen ataques fundados y meditados, aunque sólo retóricos a sindicatos, como el SNTE y el STPRM; a oligopolios como los de comida, telecomunicaciones, servicios bancarios y construcción; a la dominación de las estructuras políticas informales sobre las formales, las relaciones familiares y clientelares, y a la renovada intervención de la Iglesia en la vida política. Sin embargo, poco se confrontan los sistemas de valores que mantiene unido este viejo orden en forma de palanqueta. Es decir, en nuestro arreglo social hay concepciones del bien que necesitan ser reproducidas para justificar la continuidad e incorporar pequeños cambios, que aunque hacen modificaciones al margen, ayudan a garantizarla. Sin estos valores que se reivindican de manera cotidiana, la palanqueta nacional sólo podría sobrevivir con el uso explícito y predominante de la fuerza, cosa que ni quiere ni puede hacer. Por lo tanto esos valores son el centro de su fortaleza y, al mismo tiempo, el punto más vulnerable del entramado que sostiene el orden particular con el que comenzamos el siglo XXI.
Haré referencia a dos valores que considero son los más sobresalientes y sigilosamente repetitivos en nuestra sociedad. Uno es el pactismo, entendido como la indiscutible preferencia del pacto por encima del conflicto; el segundo es el cinismo, entendido como la renuncia a perseguir consistentemente concepciones de lo bueno. Paradójicamente estos valores son reproducidos por emprendedores progresistas, que a veces con buenas intenciones críticas (a veces con malas) no logran dilucidar las consecuencias de sus argumentos o no les importan.

El pactismo
El 13 de febrero pasado (y otra vez el 13 de marzo) el Consejo General del IFE decidió por votación mayoritaria condonar a las televisoras por violar la ley después de que decidieron no cumplir las pautas oficiales para la transmisión de propaganda política. El argumento de los consejeros que votaron por el perdón fue que más valía un “acuerdo de voluntades” que imponer y cumplir sanciones de mala gana. En palabras del consejero Gómez Alcántar “una verdadera autoridad no es la que sanciona, sino la que resuelve los conflictos” (La Jornada, 14/02/09). En otras palabras, la verdadera autoridad es la que pacta, no la que cumple la ley.
El pactismo del Consejo General del IFE es sólo una muestra de una práctica común en nuestra sociedad que es festejada en forma masiva por nuestros productos culturales. La película Niñas mal (2007), de Fernando Sariñana, es un buen ejemplo de esto. La historia trata de una escuela especial para mujeres jóvenes que necesitan mejorar sus aptitudes sociales para ser parte de la “alta sociedad” en México. La pretensión del autor es criticar los valores tradicionales de la sociedad mexicana al confrontarlos con la liberación de las mujeres y la homosexualidad.
Hay cinco personajes en la película: la “niña fresa” con apellido alemán que se prepara para el matrimonio; la “niña nerd” que estudia economía en el ITAM y está enamorada de un estudiante de doctorado de Harvard; la “niña teta” que con su torpeza en la cocina hace sufrir a su madre; la “niña rara” a la que mandan a esa escuela para quitarle lo gay, y la “niña rebelde” que contra la voluntad de su padre quiere irse a estudiar actuación a Londres. La trama no es particularmente interesante y pasa por los lugares comunes del prejuicio reconsiderado que termina en amistad (i.e. nadie quiere a la lesbiana por lesbiana, excepto la rebelde, aunque al final todos la aceptan tal como es). Hasta ahí pareciera un azucarado y torpe intento por “reeducar” a la sociedad mexicana para ser más tolerante.
El clímax de la película es cuando la “niña rebelde” le dice sus “netas” a todo mundo en una cena organizada por su padre, quien quiere ser jefe de Gobierno del DF, a la cual están invitados el padre empresario de la “niña fresa” y el cardenal. Tras una pelea entre padre e hija, el cardenal y el empresario deciden retirarle su apoyo al político y todas las “niñas” quedan peleadas entre ellas. Lo importante es que el resto de la película trata de cómo la “niña rebelde” recapacita y pide perdón a cada personaje que ofendió y restablece las relaciones entre ellos. Al final de la película todos terminan en una boda bailando alegremente, donde el empresario, el cardenal y el político vuelven a ser cariñosos amigos. El orden cósmico había sido amargamente roto por la rebeldía y se reconstituye felizmente sin cambiar las relaciones de poder, excepto por la incorporación de la tolerancia hacia las personas homosexuales y “la liberación” de la “niña rebelde” que se va a estudiar actuación y termina como novia de Gael García Bernal.
La concepción del bien implícita no es muy implícita, pero pretende esconder la preservación del orden detrás una mínima crítica a la intolerancia. El pacto entre los poderes no sólo se reconoce sino que se legitima a través de la minicrítica. No será el pacto entre obreros, campesinos y militares de principios del priato, pero sí es el pacto fáctico que lo ayudó a sobrevivir en sus últimas décadas y el cual los gobiernos panistas han logrado reafirmar.

El cinismo
El 16 de marzo del año pasado el hoy Partido Social Demócrata (PSD) organizó una golpiza en contra de los disidentes del presidente del partido. La golpiza fue documentada en medios de comunicación y las autoridades del hotel donde se llevó a cabo hicieron público el video de las cámaras de seguridad, en contra de la voluntad del entonces presidente del partido, donde se comprobaba la participación premeditada de famosos “porros” para excluir a golpes a quienes apoyábamos a Patricia Mercado como candidata a la presidencia del partido (Reforma, 06/04/09). Ese mismo partido hoy tiene plagada la Ciudad de México con espectaculares donde declara que “las cosas no se solucionan a balazos” (habría que añadir: “pero sí a madrazos”). La sanción jurídica y social al comportamiento de quienes organizaron la golpiza ha sido menor. En vez de juzgar los actos y a sus responsables es más común escuchar como argumento la reafirmación cínica de que “así es la política en México”, porque acá no hay suecos, “Acá sólo hay mexicanos…” (Carlos Puig, Milenio, 22/03/08).
El cinismo que prevalece en las prácticas políticas no cumple lo que promete quien argumenta que está más apegado a la realidad. Es decir, el cinismo no da instrumentos incisivos ni sirve para movilizar soluciones. De hecho logra todo lo contrario, desmoviliza cualquier crítica a través de la predeterminación estructural y hasta cognitiva. El caso del PSD es un buen ejemplo porque los victimarios acusaban a sus disidentes de ingenuos, de querer construir lo que sólo es posible en la imaginación, y que sólo con la dosis del realismo de la violencia aprenderíamos a hacer política como se hace donde sólo hay mexicanos.
Para Carlos Cuarón el problema no es que no haya suecos, sino que no haya argentinos, que —dice— a simple vista son “leídos y cultivados”. Según él, “el mexicano no perdona el éxito a nadie” y por eso su película Rudo y Cursi (2008) recibió tantas críticas negativas en nuestro país (Reforma, 08/01/09). Cuarón, de la misma manera que Sariñana, pretende hacer crítica social y también logra lo contrario. Sus personajes, Rudo y Cursi, por azar (y un poquito de esfuerzo) se vuelven jugadores de futbol nacionalmente famosos aunque vienen de un pueblo costeño a todas luces pobre. La trama tiene varias oportunidades en las cuales el final trágico es evitable, sin embargo, paso a paso se va construyendo la tragedia como salida única y predeterminada. Después de unos meses de fama y riqueza ambos personajes caen en desgracia por la falla de origen: la mentira que se repiten uno a otro, portero y tirador, sobre cómo hacer trampa para anotar un gol. Tras la tragedia (que incluye la pérdida de la pierna de Rudo) regresan a casa no a vivir en las mismas condiciones de pobreza, sino en condiciones un poco mejores porque su hermana menor se casa con el narcotraficante de la zona, quien les da empleo.
De lo que no se da cuenta Cuarón es que, al pretender ser “realista” con un final cínico, en vez de criticar legitima. Si ser exitoso en nuestro país es imposible, entonces mejor quedarse sin pierna mantenido por un narcotraficante que quedarse sin pierna y sin alguien que te dé trabajo. La aceptación del narcotráfico como el único segundo lugar posible tras el éxito imposible es una concepción del bien particular. No es una “realidad” irremediable como pretende el autor, sino una realidad aceptada y reafirmada por la producción cultural (y los poderes que lo son). El mensaje es una vez más que en el país de “así son las cosas” lo mejor es no intentar, te ahorras perder una pierna y mejor te vas directo al narco sin antes pretender algún éxito legítimo. ¿Para qué participar si nada cambia? No es que el mexicano no perdone el éxito, sino que Cuarón no perdona el éxito de sus personajes para no ser acusado de tener ilusiones hollywoodescas. Prefiere no inventar o recuperar una concepción alternativa de lo bueno. El cinismo se vuelve un instrumento más de quienes ya son poderosos para seguir siéndolo, para aplacar la confrontación. En la depresión del cinismo se mantiene el viejo orden con un mantra que dice: mejor no intentes otra cosa, pues más sabe el diablo por viejo que por diablo.
Si las mayorías priistas están por regresar es porque la lógica de sus existencia no ha desparecido. El pactismo con el que sobrevivieron durante décadas entre obreros, campesinos, militares, burócratas y empresarios simplemente se ha transformada en el pactismo de los órganos autónomos, con la clase política, la Iglesia y los oligopolios económicos. El cinismo que justificaba la violencia política y el fraude electoral hoy justifica la desigualdad social, la debilidad estructural del Estado (y del Estado de derecho), la desmovilización de la sociedad. Los valores que sirven como pegamento a la palanqueta nacional no han cambiado, la jaula de la melancolía no ha sido destruida. Pero más grave aún, quienes fueron o podrían ser ácidos críticos de estos valores que permiten la supervivencia del viejo orden en vez de enfrentarlo parece que lo critican para aceptarlo. Si el viejo orden sobrevive en manos del PAN y se recupera en manos del PRI no será por obra del destino, sino por nuestra incapacidad colectiva para construir potentes concepciones alternativas de lo bueno. Será por el temor a confrontar nuestro presente con la imaginación. Si el PRI regresa será porque los cínicos y los críticos han pactado.





Comunistas

3 06 2009

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No fui un militante típico del Partido Comunista. Aborrecía esas fiestas donde se cantaba a Pablo y a Silvio con una devoción mística y me parecía insufrible el éxtasis que provocaba la solemne canción que alguien en mala hora le ofrendó a la “querida presencia” del comandante Che Guevara. Nunca disfruté un solo verso de Mario Benedetti —pero sí los de Efraín Huerta— y las versiones musicales de Nacha Guevara y similares me parecían abominables. Me resistía a ir a las puertas de las fábricas a lanzar arengas risibles a los obreros y apenas logré vender un par de ejemplares del Oposición —semanario en el que publiqué ingenuas proclamas sobre el coraje y la disciplina del hombre nuevo. Sin embargo, en 1976 recorrí decenas de casillas para observar las elecciones en las que contendía Valentín Campa por un partido sin registro contra José López Portillo. Dos años más tarde el PC alcanzó la legalidad y en 1982 volví a ser representante en las elecciones en las que participó el comunista Arnoldo Martínez Verdugo.
En el PC conocí a gente de ética miserable pero también a teóricos de afilado pensamiento crítico, a quienes escuchaba e interrogaba cuando mi joven mente detectaba contradicciones inexplicables: ¿Por qué la invasión soviética a Hungría, a Checoeslovaquia, a Afganistán? Dos viajes a Cuba, en 1981 y en 1984, empezaron a abrirme los ojos: la isla socialista e igualitaria que presumía la propaganda cubana repartida a ritmo de rumba en los festivales del comunismo mexicano no existía, y en su lugar se agazapaba un siniestro Estado militar y policiaco. Todos los artistas y escritores cubanos que conocí entonces ahora viven en el exilio.
A la lectura de Rius, Harnecker y Galeano siguieron otras de veras inquietantes, como los libros de Arthur Koestler y Guillermo Cabrera Infante, La alternativa, de Rudolph Bahro, y las obras de los disidentes del Este europeo. Revaloré a Solyenitzin y releí a Revueltas, y gracias a la revista El Machete, dirigida por Roger Bartra, descubrí a Jorge Semprún y a Fernando Claudín, autor del monumental estudio La crisis del movimiento comunista. Habrían de transcurrir muchos años más para que llegaran a mi librero autores decisivos como Varlam Shalámov (Los relatos de Kolymá) y Martin Amis (Koba el temible). Ya no podía concebir que alguien sincero con ideales de izquierda pudiera seguir creyendo en la utopía roja después de leer El libro negro del comunismo: crímenes, terror y represión, obra de un grupo de investigadores franceses coordinados por Stéphane Courtois, director de investigaciones del Centre National de la Recherche Scientifique.
A principios de los ochenta los comunistas mexicanos —retratados acerbamente por Rubén Salazar Mallén en Camaradas (1959)— se dividían en dinosaurios y renovadores: los dinos y los renos. A estos últimos pertenecía Roger Bartra, quien con El Machete (1980-1981) logró atraer a una joven izquierda crítica en ciernes harta del autoritarimo y el “centralismo democrático” que regía al leninista PC. Heberto Castillo, ya en el fusionado PSUM, y otros dinos exigieron la clausura de aquella extraordinaria y lúdica revista.
La izquierda sufrió transformaciones y atravesó los años en medio de crisis y con una escasa presencia en las cámaras y en la vida pública. Hoy me parece absurdo que la llamada izquierda mexicana sea encabezada por un caudillo y políticos de indeleble genética priista que escamotean la discusión y las ideas. Es el regreso de los dinosaurios.





Simpatía por el diablo

25 05 2009

Publicado por Rogelio Villarreal en Milenio semanal, el 24 de mayo.

El libro de Carlos Ahumada Derecho de réplica podría llevar como subtítulo “De la honestidad valiente a la corrupción cobarde”. La historia del empresario mexicano —sí, mexicano por naturalización— extorsionado por funcionarios perredistas contiene todos los elementos de una tragedia cinematográfica. En clave confesional y que se quiere autocrítica Ahumada exhibe —con redacción chabacana y a menudo sensiblera— su fanfarronería de tintes megalómanos y la torpeza casi suicida que lo llevaron a empantanarse en una red de relaciones perversas de la que saldría muy mal librado: su detención en Cuba y 1,131 días de prisión en México; la traición de sus abogados, de Carlos Salinas y de Diego Fernández de Cevallos; amenazas a su familia, la pérdida de sus empresas y el escarnio mediático (véanse las fotografías donde aparece en calzones tomadas y publicadas por La Jornada y Proceso en el Reclusorio Norte, al mejor estilo del amarillento Alarma!).
Derecho de réplica está conformado por las respuestas a las preguntas de dieciocho periodistas —Ahumada invitó a 39 de ellos, pero solamente ésos accedieron a cuestionarlo. Luis González de Alba lo interroga: “¿Cómo se te ocurrió la buena idea de videograbar y por qué resultó tan mal lo que debió ser una bomba que no dejara ni polvo del Mesías?”
Lo que había empezado como una relación de trabajo entre la constructora de Ahumada —Grupo Quart— y varias delegaciones del Distrito Federal se convirtió en una espesa maraña de contratos y transacciones que comprendían la realización de obra pública, contribuciones al financiamiento de campañas políticas y la entrega de millones de pesos a René Bejarano y Gustavo Ponce —operadores de López Obrador—, quienes le aseguraban que así conseguirían la liberación de pagos por trabajos ya hechos. El entonces jefe de Gobierno del D.F. tenía la vista puesta en la presidencia del país y necesitaba eliminar de la competencia a sus rivales Rosario Robles y Cuauhtémoc Cárdenas, lo que consiguió con métodos antidemocráticos. La relación sentimental de Ahumada con Robles, ex jefa de Gobierno, había provocado el castigo de López Obrador al Grupo Quart, a pesar de que éste había ganado la licitación para construir los segundos pisos del periférico (de los que no se sabrá su costo sino hasta 2016). La voracidad de Bejarano, Ponce e Ímaz parecía no tener límites, por lo que Ahumada decidió grabarlos para poder demostrar apenas una parte de la inexistente honestidad del gobierno obradorista.
Desesperado, Ahumada narra que recurrió a Salinas de Gortari y a Fernández de Cevallos para que coordinaran la exhibición de los videos en la televisión. La reacción de López Obrador es demasiado conocida: desdeñó la podredumbre frente a sus narices y se dijo víctima de un complot —sin importarle que esa acción dejara al descubierto su propia descomposición.
Alentado por Salinas, Ahumada trató de refugiarse en La Habana, pero fue apresado y vejado por la dictadura de Fidel Castro. Deportado a México, la terrible venganza de López Obrador cayó con toda su furia: pasó más de tres años en la cárcel, sin un juicio apegado a derecho, con cargos falsos e incomunicado con la prensa —como en un Estado totalitario. Su familia sufriría incluso un atentado.
Hay dieciocho periodistas que podrían confirmar, precisar o refutar la versión de Carlos Ahumada, pero, sin duda, éste aprendió la más ruda lección de su vida. “No soy un santo, pero tampoco soy un diablo”, escribe.

Sin derecho de réplica
Luis González de Alba (Milenio diario, 25 de mayo)

Carlos Ahumada, mexicano por voluntad propia y no por azar de dónde nos parieron nuestras madres a los mexicanos por fatalidad, debió estar a 13 mil kilómetros de México para poder decir lo que no se le permitió durante tres años en la cárcel.

Yo escribí Los días y los años, mi narración del 68 contraria a la versión imperante del gobierno, en la cárcel de Lecumberri, llamada El Palacio Negro; escribí en una máquina de escribir que no fue introducida de forma clandestina, sino llenando una solicitud a la dirección del penal, compré papel en la tienda y contradije punto por punto la historia oficial. El gobierno estaba en manos de los presidentes Díaz Ordaz y Luis Echeverría, los feroces genocidas. Mi libro fue publicado por una editorial mexicana, ERA, y salió a la venta a todas las librerías. Se tardó unos meses en convertirse en best seller porque no hice una historia de los buenos derrotados por los malos, pero la podía haber escrito así. Es decir: no entorpeció el gobierno represivo y cruel de la torva burguesía aliada con el imperialismo ni la escritura, ni la impresión, ni la distribución.

Cuando mi libro apareció, a fines de enero de 1971, yo aún estaba preso en Lecumberri, o sea en las garras de los genocidas… Ningún comando fue por mí en la madrugada, nadie me puso una madriza.

Estuvimos un tiempo similar los presos del 68 y Carlos Ahumada, él un poco más pero, para su desgracia, no lo hicieron preso Díaz Ordaz ni Luis Echeverría, sino López Obrador y Alejandro Encinas. Por eso no le permitieron dar la conferencia de prensa que ahora está en librerías con el título Derecho de réplica. El mismo Alejandro Encinas que todos los domingos entraba a visitar a su amigo Pablo Gómez sin pasar por más molestias que las comunes, no le permitió las comodidades que el gobierno represor nos permitió a nosotros: televisores, radios, máquinas de escribir, libros, guitarras, flautas, partituras. Enviábamos cartas a las asambleas y se leían en altavoces. Teníamos derecho de réplica.

El mismo Alejandro Encinas, que sacaba sin problema documentos escritos, a máquina, en la cárcel por los dirigentes del Partido Comunista —su partido entonces, ahora es el PRID— llevó a un empresario mexicano extorsionado por el gobierno del DF a coserse los labios en protesta por el silencio que se le impuso. No tienes madre, Alejandro, y te pudrirás en el Infierno oyendo los discursos ñoños del Loco López por toda la eternidad para tu tortura.

Nosotros pusimos al DF de cabeza, no ordenamos desde la dirección, pero admitíamos la quema de camiones y trolebuses como males necesarios para contener una arremetida de granaderos. Carlos Ahumada lo que hizo fue cubrir al PRD de millones de pesos para sus campañas, millones nunca declarados por el PRD, calcula que unos 400 millones de pesos.

El gran error de Ahumada fue que esos cientos de millones los dio a la tribu perredista de Rosario Robles, no a la del Loco López, LoLo para abreviar, que fue luego la tribu que le puso una patada a los Cárdenas y a Rosario. ¿Es que no entienden?: LoLo se hizo en el PRI, dirigió el PRI, pidió puestos al PRI y sólo cuando no se los dio, renunció y denunció la corrupción del PRI. Así que sus métodos son los del PRI, pero refinados y bendecidos por asnos de “izquierda” que con ese halo de santidad lo han vuelto invulnerable.

Ese fue el crimen de Carlos Ahumada. Salimos de Lecumberri los presos del 68 y los que quisieron se convirtieron funcionarios, en senadores y diputados, unos de oposición y otros del PRI, pero con iguales salarios que superan el millón anual, más prestaciones, viáticos, pago de banquetes en El Cardenal, masajes y manicure, que superan el millón mensual. Ahumada salió de la mazmorra donde lo tuvo la “izquierda”, sin acceso a todo lo que los genocidas nos permitieron a nosotros, para ver todo su patrimonio perdido: sus empresas rematadas para pagar acreedores y empleados.

Y ahora LoLo va por esos andurriales gritando que Ahumada le da la razón, que sí hubo compló: ¡pero claro, idiota!, por supuesto que te querían acabar, como tú los querías, y los quieres, acabar a ellos. Te hicieron lo que tú les habrías hecho con videos en los que el secretario particular de Fox recibiera maletas de dólares y su secretario de Hacienda jugara millones en Las Vegas. Pero tú lo habrías hecho bien. Estos fallaron el golpe porque, como dijo Rosario, LoLo es un gato con nueve vidas.

http://www.luisgonzalezdealba.com





Replicante 19: La palabra y el lenguaje

17 05 2009

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Se aleja el virus de la influenza pero llega el virus del lenguaje, como decía William Burroughs. La nueva edición de la revista Replicante —no. 19, de mayo a julio— circula a partir de esta semana en todo el país con el tema “La palabra y la lengua”, con ensayos de escritores, académicos y periodistas sobre diversos aspectos del lenguaje en la sección central de “Pensamiento y reflexión”.
El lenguaje es el instrumento del pensamiento, y como tal ha sido el vehículo de grandes ideas y teorías, como la que desarrolló Charles Darwin en El origen de los especies. El biólogo José Javier Coz se pregunta qué términos y expresiones utilizó el revolucionario científico para expresar su teoría. Por su parte, el escritor cubano César Reynel define al lenguaje como un sistema complejo con capacidad de adaptación que, al igual que la evolución biológica, muestra un camino que va desde formas simples a estructuras cada vez más complejas. A su vez, el polémico intelectual estadounidense John Zerzan reflexiona sobre el lenguaje y su esencia: el símbolo; la sustitución, la pálida representación de lo que se presenta directamente ante nosotros, mientras que el sociólogo Héctor Villarreal escribe sobre el sistema de comunicación postindustrial o informático que favorece la pluralidad de relatos: una multitud de visiones pequeñas y fragmentadas de la realidad. Rafael Toriz y Carlos Bortoni, jóvenes escritores, discurren en torno a la megalengua china y el carácter connotativo de su escritura y en la sistematización del lenguaje como el fundamento del control social, respectivamente.

El ensayista Javier Toscano analiza el discurso del Estado mexicano, al que encuentra plagado de eufemismos. El periodista Salvador García desvela el mito de la originalidad en la escritura y remite a la noción de intertextualidad de Bajtín para recordar las relaciones que establece un texto literario no solamente con los discursos que le han precedido, sino también con los posteriores. Sobre el conflicto lingüístico en España —las lenguas y el poder— escriben los académicos españoles Pablo Santiago e Irene Sánchez González, mientras que la lingüista Sandra Strikovsky analiza la corrección política que ha pretendido eliminar el sexismo, el racismo, el clasismo y otros “ismos” del lenguaje; además, estudia el efecto de las palabras prohibidas o tabú en el pensamiento.

Los periodistas Andrés Bacigalupo y Jennifer Chan escriben en torno a la muerte de las lenguas: 53 idiomas extintos desde 1950. La académica venezolana Angelina Jaffé advierte sobre los usos y abusos en los discursos de Hugo Chávez. Por su parte el escritor Naief Yehya estudia el léxico de la opresión generado por el conflicto israelí-palestino y, en temas más amables, el ilustrador Jorge Flores-Oliver explica el lenguaje de los cómics y el crítico Hugo Hernández reflexiona sobre los efectos del sonido en el cine.

En la sección de “Apuntes y crónicas” la joven narradora Fernanda Melchor relata la historia de Evangelina Tejera, la reina del carnaval veracruzano que asesinó a sus hijos, y la periodista Blanca Juárez entrevista a hijos y familiares de prostitutas. Donato M. Plata entrevista a un exitoso productor de cine porno mexicano y Pedro Trujillo explora la biografía del célebre actor porno italiano Rocco Siffredi. Claudia Sandoval opina críticamente sobre la 28 Bienal de São Paulo y Taína Trujillo habla del cine del colombiano Miguel Urrutia. Hay también una historia de espías y guaruras de Vanesa Robles y un alegato contra el antisemitismo en ámbitos académicos por Dale Kaplan. Además, ensayos fotográficos de la tapatía Cecilia Hurtado, de la española Laura Silleras y del argentino Dany Barreto.

En la sección de “Reseñas y noticias” hay notas sobre libros cine, arte, literatura gráfica, música y la radio, sin faltar el cómic intelectual de Jorge Aviña —ilustrador del Libro Vaquero. En esta ocasión, la sección incluye una lista de las 10 peores películas de los últimos diez años del cine nacional según reconocidos críticos y escritores como Jorge Ayala Blanco, Javier Marías, José Felipe Coria y Naief Yehya.

Finalmente, en “El Folletón”, el periodista argentino Guillermo Piro habla de La ninfa inconstante, la novela póstuma del gran escritor cubano Guillermo Cabrera Infante. Alberto Chimal, Avelina Lésper y Francisco Arvizu, entre varios autores más, escriben de arte, cultura popular y política. Cierran con broche de oro esta edición los enigmáticos monos de Jis.

Contenido
RESEÑAS Y NOTICIAS
LIBROS Y AUTORES Los niños de paja, de Bernardo Esquinca – Al final del vacío, de J.M. Servín – El vampiro de la colonia Roma, de Luis Zapata – Entrevista con Luis Zapata – La heredera, de Andrea Chapela – Respiración del laberinto, de Mario Santiago Papasquiaro – “Tiempo fuera”, por Francisco Arvizu Hugues – 75 años de Juan Marsé – Espejo de tres cuerpos, de Odette Alonso – La sociedad de la decepción, de Gilles Lipovetsky – Bitchfest. Ten Years of Cultural Criticism from the Pages of Bitch Magazine, de Lisa Jervis y Andi Zeisler; The Sexual Contract, de Carole Pateman; Vetas de Ilustración. Reflexiones sobre feminismo e Islam, de Celia Amorós, y La segunda brecha digital, de Cecilia Castaño – “Buzón Hache”, por Heriberto Yépez – Electricidad, de Ray Robinson, y My Most Secret Desire, de Julie Doucet – La elegancia del erizo, de Muriel Barbery – Sobre Chuck Palahniuk – Diario de un loco, de Lu Hsun – Terrorista, de John Updike * CINE Dentro de la piel, de Jean-Marc Vallée – “El cómic intelectual”, por Jorge Aviña y Héctor Villarreal – Las 10 peores películas de los últimos diez años * MÚSICA Entrevista a Juan Son – Exorcizios sonoros, de Israel Martínez – “Prosa sonora”, de Javier Fernández * LITERATURA GRÁFICA, por Jorge Flores-Oliver * ARTE Cantos cívicos, de Miguel Ventura – Delirios de razón, de David LaChapelle * RADIO La Chora Interminable * REVISTAS La Mosca, a un año de su desaparición

APUNTES Y CRÓNICAS
Relato del Ángel del Asalto y los espías del “Ángel”, Vanesa Robles
Lenguaje visual de altares populares argentinos, Juan Batalla; fotos de Dany Barreto
Los otros. El cine del colombiano Miguel Urrutia, Taína Trujillo
Todos somos freaks, fotos de Laura Silleras, texto de Rubén Bonet
La rubia que todos querían. El caso de Evangelina Tejera, la Medea veracruzana, Fernanda Melchor
Hijo de puta, Blanca Juárez
Cártel Paraíso: pornochín casero/chilango para el mundo, Donato M. Plata
Rocco Siffredi, el vertiginoso instante del coito, Pedro Trujillo
Consideraciones finales sobre la 28 Bienal de São Paulo, Claudia Sandoval Romero
Arrojando luz sobre la difusión de las tinieblas, Dale Kaplan
Fragmentos, Rodrigo Márquez

PENSAMIENTO Y REFLEXIÓN
De Bojador a Buena Esperanza, César Reynel Aguilera
Darwin y el lenguaje, José Javier Coz
El lenguaje brevemente revisitado, John Zerzan
El lenguaje, instrumento para pensar, Raúl Olvera Mijares
Tecnología, comunicación y autonomía de los signos, Héctor Villarreal
Las galaxias ocultas, Rafael Toriz
En nombre del cosmos, Carlos Bortoni
El Estado eufémico, Javier Toscano Guerrero
El mito de la originalidad, Salvador García
Dos visiones sobre el conflicto lingüístico en España. 1. Una oportunidad, más que un problema, Pablo Santiago; 2. Compañera del imperio, Irene Sánchez González
Sobre el lenguaje políticamente correcto, Sandra Strikovsky
La fuerza de lo innombrable: las palabras tabú y su efecto en el pensamiento, Sandra Strikovsky
Desvanecer lo lejano. Ensayo fotográfico sobre la extinción, Cecilia Hurtado
Sobre la muerte de las lenguas. 1. La mujer que se llevó un idioma, Andrés Bacigalupo; 2. Réquiem por el evenki, Jennifer Chan
Usos y abusos del lenguaje chavista, Angelina Jaffé
La resistencia del “che”, Mario Sandoval
Léxico de la opresión, segregación y despojo en el conflicto israelí-palestino, Naief Yehya
Los cómics y el lenguaje, Jorge Flores-Oliver
El sonido —y las palabras— en el cine, Hugo Hernández Valdivia

EL FOLLETÓN
La ninfa inconstante, novela póstuma de Cabrera Infante, Guillermo Piro
Espero que les guste porque esta soy yó!, Alberto Chimal
Entrevista con Josu Landa, Ariel Ruiz Mondragón
El lenguaje de los sueños en el arte, Avelina Lésper
Gramáticas indígenas de los siglos XVI, XVII y XVIII. Entrevista a Salvador Rueda, Dulce María López Vega
Melancolía y lenguaje: desencuentros, coincidencias, Guadalupe Beatriz Aldaco
Prensa, graffiti y lenguaje en el puerto de Veracruz, Fernanda Melchor
La Gran Bestia. Vida de Aleister Crowley, de John Symonds, Jorge Flores-Oliver
24 cuadros de terror, de Christian González, Alberto Acuña Navarijo
Para comprender el país. Gomorra, de Roberto Saviano, Francisco Arvizu Hugues
El amanecer del narco-pop. El Cid, de Colmillo Norteño, Beam
Mátalas callando, Jis

Portada de Orlando López. Gráfica de Lizette Abraham, Mariana Ampudia, Dany Barreto, Margarita Carmona, José Luis Cuevas, Mike Giant, Alex Grey, John Hughes, David LaChapelle, Manuel Manero, Abraham Orozco, Laura Silleras, Bruno Stevens/Médicos sin Fronteras, Miguel Ventura

Replicante se vende en las tiendas Sanborns, las librerías Gandhi, Fondo de Cultura Económica, Educal Libros y Arte y otros puntos de venta en todo el país. En Tijuana: Librería Sor Juana (www.tijuanalibros.com) y Librerías El Día (Tel. 684 0908). En Guadalajara: puesto de periódicos de Av. Américas y Morelos; Librería México (Plaza del Sol); Cafetería El Sorbo (Plaza del Sol); Librería Ítaca (Marsella y López Cotilla).

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La tragedia que vino de los aztecas

4 05 2009

Rafael Toriz

En principio pareció una fantasía, un arrebato literario: el viernes 24 de abril desde muy temprano la caótica ciudad de México —territorio siempre signado por la demasiada gente— se mostraba desolada y fantasmal, casi en absoluto silencio. Una nimiedad tan poderosa como puede serlo un estornudo había logrado lo que sólo sucede en París y Nueva York: hacer del Distrito Federal el epicentro mundial del apocalipsis. En esta ocasión, para nuestra sorpresa, la catástrofe brotaba de las tierras del tequila.
La epidemia de influenza porcina, ahora esparcida por lugares tan distantes como Alemania, Nueva Zelanda, Estados Unidos e Israel y denominada ya por la OMS influenza humana, ha demostrado entre otras cosas dos hechos fundamentales. Por un lado la incapacidad del gobierno mexicano de hacer frente a contingencias epidemiológicas (sólo nos enteramos de que padecíamos fiebre porcina cuando un canadiense volvió a su país derretido en calenturas) y por el otro, es indiscutible que lo único que se ha diseminado con mayor velocidad que el virus ha sido la desinformación y el miedo.
Y es que no deja de ser sugerente que al llamado del gobierno de cerrar por unos días escuelas, cines, centros comerciales, teatros, restaurantes y negocios —los principales espacios sobre los que tiene incidencia— no se hayan sumado buena parte de las dependencias estatales y numerosas compañías de la iniciativa privada. La decisión de paralizar enormes sectores del país ha sido, cuando menos, confusa.
El semblante de los pocos aventureros que por necesidad o por capricho se dejan ver en las calles no deja lugar a dudas; hay ya una paranoia colectiva que “distingue” lo normal de lo patológico por la sencilla diferencia de un cubrebocas que impide, siendo un mero paliativo, darse cuenta de una evidencia categórica: la influenza, si bien puede ser mortal, es absolutamente prevenible; basta con ingerir líquidos continuamente, lavarse las manos con cuidado y tomar vitamina C. La galaxia en expansión que es el DF ha vuelto a ser un organismo articulado a través de la única dinámica que permite cohesionar a tantas voluntades: el pánico. A su vez el infarto sufrido ha golpeado fuertemente tanto las economías centrales como las periféricas. La comunidad restaurantera de la ciudad está sufriendo las de Caín, alrededor de 500 mil personas no están trabajando debido al cierre de sus centros de trabajo.
En el resto del país, si bien con matices, las cosas no son muy diferentes. Las actividades cotidianas están suspendidas y algunas ciudades se encuentran medianamente abandonadas, sumidas en una suerte de sopor que sólo logra disiparse en reuniones clandestinas, produciendo un verdadero folclor de excentricidades (en medio del desasosiego se baila la flamante cumbia de la influenza y algunas parejas se entregan a escarceos libidinosos con el barbijo puesto). Aunque es un hecho que la influenza ha cobrado vidas —al 4 de mayo suman 26 los muertos, de los cuales 16 son mujeres y diez son varones— existe cierta distensión con respecto a la capital. Después de todo una arraigada creencia nacional sostiene que uno sólo puede enfermarse en el trabajo, no así en los sitios de esparcimiento. Recientemente comienzan conjurarse, a través del facebook y otras herramientas de la red, reuniones de carácter disidente. Alguien desde luego está escribiendo el Decamerón de nuestros tiempos.
Es innegable que las medidas adoptadas por el gobierno mexicano intentan cortar lo más pronto posible la transmisión de un brote de influenza que, de acuerdo con la OMS, amenaza ya con derivar en una pandemia mundial de costos incalculables; sin embargo, el shock de de su aparecimiento y propagación ha logrado no sólo que la información suministrada al respecto sea nebulosa y discrecional —y que los mexicanos en buena parte del mundo sean considerados una epidemia en sí mismos— sino que dos noticias de alta relevancia para la convulsa realidad del país hayan sido postergadas y mínimamente difundidas.
Por una parte la noche del mismo jueves 23 en que el presidente alertó sobre el brote de influenza porcina el Senado de la República aprobaba una iniciativa de ley para legalizar las drogas, lo que permite la portación de mínimas dosis de marihuana, cocaína, cristal y opio entre otras. Por otra, ha quedado aprobada la Ley de la Policía Federal, una corporación policial que habrá de sustituir a la Policía Federal Preventiva en aras de mejorar las funciones de la autoridad. Esta nueva ley faculta a los oficiales para intervenir líneas telefónicas y correos electrónicos con la finalidad de “prevenir” delitos, atribuciones a las que se suman la capacidad de realizar operaciones encubiertas y vestirse como civiles. Una suerte de Serpicos empoderados vigilarán algo más que nuestras calles.
Incluso ahora, esta epidemia altamente contagiosa, pese a la amenaza real que encierra y los conflictos que despliega, tiene algo de fantástico.





La gripe porcina y el monstruoso poder de la gran industria pecuaria

29 04 2009

Un texto de MIke Davis, autor de libros como Echology of Fear y City of Quartz, que ayudará a despejar varias dudas y paranoias sobre la fiebre porcina.

La gripe porcina mexicana, una quimera genética probablemente concebida en el cieno fecal de una gorrinera industrial, amenaza subitáneamente con una fiebre al mundo entero. Los brotes en la América del Norte revelan una infección que está viajando ya a mayor velocidad de la que viajó con la última cepa pandémica oficial, la gripe de Hong Kong en 1968.

Robándole protagonismo a nuestro último asesino oficial, el virus H5N1, este virus porcino representa una amenaza de ignota magnitud. Parece menos letal que el SARS [Síndrome Respiratorio Agudo, por sus siglas en inglés] en 2003, pero, como gripe, podría resultar más duradera que el SARS. Dado que las domesticadas gripes estacionales de tipo A matan nada menos que a un millón de personas al año, incluso un modesto incremento de virulencia, especialmente si va combinada con una elevada incidencia, podría producir una carnicería equivalente a una guerra importante.

Ello es que una de sus primeras víctimas ha sido la consoladora fe, inveteradamente predicada por la Organización Mundial de Salud (OMS), en la posibilidad de contener las pandemias con respuestas inmediatas de las burocracias sanitarias e independientemente de la calidad de la sanidad pública local. Desde las primeras muertes por H5N1 en 1997, en Hong Kong, la OMS, con el apoyo de la mayoría de administraciones nacionales de sanidad, ha promovido una estrategia centrada en la identificación y el aislamiento de una cepa pandémica en su radio local de brote, seguidos de una masiva administración de antivirales y –si están disponibles– vacunas a la población.

Una legión de escépticos ha criticado ese enfoque de contrainsurgencia viral, señalando que los microbios pueden ahora volar alrededor del mundo –casi literalmente en el caso de la gripe aviar— mucho más rápidamente de lo que la OMS o los funcionarios locales puedan llegar a reaccionar al brote original. Esos expertos han observado también el carácter primitivo, y a menudo inexistente, de la vigilancia de la interfaz entre las enfermedades humanas y las animales. Pero el mito de una intervención audaz, preventiva (y barata) contra la gripe aviar ha resultado valiosísimo para la causa de los países ricos que, como los EEUU y el Reino Unido, prefieren invertir en sus propias líneas Maginot biológicas, antes que incrementar drásticamente la ayuda a los frentes epidémicos avanzados de ultramar. Tampoco ha tenido precio este mito para las grandes transnacionales farmacéuticas, enfrentadas en una guerra sin cuartel con las exigencias de los países en vía de desarrollo empeñados en exigir la producción pública de antivíricos genéricos clave como el Tamiflu patentado por Roche.

La versión de la OMS y de los centros de control de enfermedades, de acuerdo con la cual ya se está preparado para una pandemia, sin mayor necesidad de nuevas inversiones masivas en vigilancia, infraestructura científica y regulatoria, salud pública básica y acceso global a fármacos vitales, será ahora decisivamente puesta a prueba por la gripe porcina, y tal vez averigüemos que pertenece a la misma categoría de gestión “ponzificada” del riesgo que los títulos y obligaciones de Madoff. No es tan difícil que falle el sistema de alertas, habida cuenta de que, sencillamente, no existe. Ni siquiera en la América del Norte y en la Unión Europea.

Tal vez no sea sorprendente que México carezca tanto de capacidad como de voluntad política para gestionar enfermedades avícolas y ganaderas, pero ocurre que la situación apenas es mejor al norte de la frontera, en donde la vigilancia se deshace en un desdichado mosaico de jurisdicciones estatales y las grandes empresas pecuarias se enfrentan a las regulaciones sanitarias con el mismo desprecio con que suelen tratar a los trabajadores y a los animales. Análogamente, una década entera de advertencias de los científicos fracasó en punto a garantizar transferencias de sofisticada tecnología viral experimental a los países situados en las rutas pandémicas más probables. México cuenta con expertos sanitarios de reputación mundial, pero tiene que enviar las muestras a un laboratorio de Winnipeg para descifrar el genoma de la cepa. Así se ha perdido toda una semana.

Pero nadie menos alerta que las autoridades de control de enfermedades en Atlanta. De acuerdo con el Washington Post, el CDC [siglas en inglés del Centro de Control de Enfermedades, radicado en Atlanta; T.] no se percató del brote hasta seis días después de que México hubiera empezado a imponer medidas de urgencia. No hay excusa que valga. Lo paradójico de esta gripe porcina es que, aun si totalmente inesperada, había sido ya pronosticada con gran precisión. Hace seis años, la revista Science consagró un artículo importante a poner en evidencia que, “tras años de estabilidad, el virus de la gripe porcina de la América del Norte ha dado un salto evolutivo vertiginoso”.

Desde su identificación durante la Gran Depresión, el virus H1N1 de la gripe porcina sólo había experimentado una ligera deriva desde su genoma original. Luego, en 1998, una cepa muy patógena comenzó a diezmar puercas en una granja de Carolina del Norte, y empezaron a surgir nuevas y más virulentas versiones año tras año, incluida una variante del H1N1 que contenía los genes internos del H3N2 (causante de la otra gripe de tipo A que se contagia entre humanos).

Los investigadores entrevistados por Science se mostraban preocupados por la posibilidad de que uno de esos híbridos pudiera llegar a convertirse en un virus de gripe humana –se cree que las pandemias de 1957 y de 1968 fueron causadas por una mezcla de genes aviares y humanos fraguada en el interior de organismos porcinos—, y urgían a la creación de un sistema oficial de vigilancia para la gripe porcina: admonición, huelga decirlo, a la que prestó oídos sordos un Washington dispuesto entonces a tirar miles de millones de dólares por el sumidero de las fantasías bioterroristas.

¿Qué provocó tal aceleración en la evolución de la gripe porcina? Hace mucho que los virólogos están convencidos de que el sistema de agricultura intensiva de la China meridional es el principal vector de la mutación gripal: tanto de la “deriva” estacional como del episódico “intercambio” genómico. Pero la industrialización granempresarial de la producción pecuaria ha roto el monopolio natural de China en la evolución de la gripe. El sector pecuario se ha visto transformado en estas últimas décadas en algo que se parece más a la industria petroquímica que a la feliz granja familiar que pintan los libros de texto en la escuela.

En 1965, por ejemplo, había en Estados Unidos 53 millones de cerdos repartidos entre más de un millón de granjas; hoy, 65 millones de cerdos se concentran en 65.000 instalaciones. Eso ha significado pasar de las anticuadas pocilgas a ciclópeos infiernos fecales en los que, entre estiércol y bajo un calor sofocante, prestos a intercambiar agentes patógenos a la velocidad del rayo, se hacinan decenas de millares de animales con más que debilitados sistemas inmunitarios.

El año pasado, una comisión convocada por el Pew Research Center publicó un informe sobre la “producción animal en granjas industriales”, en donde se destacaba el agudo peligro de que “la continua circulación de virus (…) característica de enormes piaras, rebaños o hatos incremente las oportunidades de aparición de nuevos virus por episodios de mutación o de recombinación que podrían generar virus más eficientes en la transmisión entre humanos”. La comisión alertó también de que el promiscuo uso de antibióticos en las factorías porcinas –más barato que en ambientes humanos— estaba propiciando el auge de infecciones estafilocóquicas resistentes, mientras que los vertidos residuales generaban brotes de escherichia coli y de pfiesteria (el protozoo que mató a mil millones de peces en los estuarios de Carolina y contagió a docenas de pescadores).

Cualquier mejora en la ecología de este nuevo agente patógeno tendría que enfrentarse con el monstruoso poder de los grandes conglomerados empresariales avícolas y ganaderos, como Smithfield Farms (porcino y vacuno) y Tyson (pollos). La comisión habló de una obstrucción sistemática de sus investigaciones por parte de las grandes empresas, incluidas unas nada recatadas amenazas de suprimir la financiación de los investigadores que cooperaran con la comisión.

Se trata de una industria muy globalizada y con influencias políticas. Así como el gigante avícola Charoen Pokphand, radicado en Bangkok, fue capaz de desbaratar las investigaciones sobre su papel en la propagación de la gripe aviar en el sureste asiático, es lo más probable que la epidemiología forense del brote de gripe porcina se dé de bruces contra la pétrea muralla de la industria del cerdo.

Eso no quiere decir que no vaya a encontrarse nunca una acusadora pistola humeante: ya corre el rumor en la prensa mexicana de un epicentro de la gripe situado en torno a una gigantesca filial de Smithfield en el estado de Veracruz. Pero lo más importante –sobre todo por la persistente amenaza del virus H5N1— es el bosque, no los árboles: la fracasada estrategia antipandémica de la OMS, el progresivo deterioro de la salud pública mundial, la mordaza aplicada por las grandes transnacionales farmacéuticas a medicamentos vitales y la catástrofe planetaria que es una producción pecuaria industrializada y ecológicamente desquiciada.

Mike Davis es miembro del Consejo Editorial de SINPERMISO. Traducidos recientemente al castellano: su libro sobre la amenaza de la gripe aviar (El monstruo llama a nuestra puerta, trad. María Julia Bertomeu, Ediciones El Viejo Topo, Barcelona, 2006), su libro sobre las Ciudades muertas (trad. Dina Khorasane, Marta Malo de Molina, Tatiana de la O y Mónica Cifuentes Zaro, Editorial Traficantes de sueños, Madrid, 2007) y su libro Los holocaustos de la era victoriana tardía (trad. Aitana Guia i Conca e Ivano Stocco, Ed. Universitat de València, Valencia, 2007). Sus libros más recientes son: In Praise of Barbarians: Essays against Empire (Haymarket Books, 2008) y Buda’s Wagon: A Brief History of the Car Bomb (Verso, 2007; traducción castellana de Jordi Mundó en la editorial El Viejo Topo, Barcelona, 2009).

Traducción para http://www.sinpermiso.info: Marta Domènech y María Julia Bertomeu





Crónica de citas electorales

24 03 2009

Usos y costumbres de la “izquierda” pejista…

Jesús A. Castañeda

I

¿Quién es el pillo?
¡Nehme Castillo!
¿Quién va a su lado?
¡Dante Delgado!
—Consigna de los marchistas del primer Éxodo por la democracia (1991), encabezado por Andrés Manuel López Obrador, protestando supuestamente en contra de fraudes electorales en el sur de Veracruz y el estado de Tabasco.

Los tiempos cambian, los políticos también. Tomemos un ejemplo, o dos…
Dante Delgado es senador por el estado de Veracruz, pero antes fue gobernador plurinominal (interino) en la misma entidad. En 1988 fue designado por un voto, o quizá por dos, para ese puesto. En ese entonces, después de consumado el proceso electoral federal, Carlos Salinas de Gortari nombró a Fernando Gutiérrez Barrios, cabeza durante muchos años de la policía política del régimen priísta, secretario de Gobernación. Don Fernando (q.e.p.d.) era gobernador de Veracruz, en su lugar quedó Dante.
De orquestador de fraudes electorales en contra del PRD durante el salinato, así como de Procurador Agrario con Zedillo (y en Chiapas hay recuerdos de ambos), Dante pasó a ser un político “de oposición” y ahora se presenta (y lo presentan) como “paladín de la izquierda”. Es decir, Dante es congruente con su historia personal, política, lo mismo que López Obrador. Ambos, pero no sólo ellos, siguen en lo suyo… Pero, un momento, qué digo, o más bien, qué escucho…
Ni más ni menos que El bolero de Ravel en pleno Zócalo, o debajo de él, qué recibimiento. Sí, ni modo, tengo que interrumpir este ejercicio de memoria para escuchar esta música que nos regalan los vendedores en el metro. Y es que hay que aprovechar, ya que por lo general nos regalan pura mierda (musical). Sin embargo, el bolero es opacado por un vil grito: “¡Se le recuerda al público usuario que sólo hay salida por Catedral!”
Híjole, si hasta parece que venimos a misa. La salida por aquí es lenta; lo que sí avanza más rápidamente es la aparición de síntomas neuróticos. Y como vamos a misa, y como rezar es un ejercicio neurótico, de roncos y no roncos pechos sale esto: “¡Es un honor estar con Obrador!”
Diez y media de la mañana y la plaza no está llena, pero tampoco tan vacía. No sé por qué cerraron las otras salidas si hay mucho espacio todavía. En fin. Unos comediantes, o algo así, cantan en el escenario. Yo antes que nada consumo el alimento espiritual de todo esto. Me la ofrecieron pero ni hacía falta, yo de todos modos la iba a comprar. La Jornada vendiéndose como siempre. La lopezobradorista que me la ofreció hasta me dijo lo que tenía que leer ipso facto: “Viene lo de la asamblea de ayer en Azcapotzalco, con el Presidente Legítimo”. En paralelo, los comediantes cantando un corrido en el templete se despiden: “Ya me despido de ti, López Obrador”. No, esto apenas comienza y todavía estamos en marzo, ¿que no leen La Jornada?
Ayer llegó la primavera, quizá algunos todavía andan cargándose de buenas vibras en Teotihuacan, sobre todo con el remanente de explosiones que dejó hace como cien años Batres cuando reconstruyó, dinamitando en primer lugar, las ruinas para las celebraciones de don Porfirio Díaz (que en ese entonces también era una ruina). Por supuesto que no me refiero al escritor y secretario de Desarrollo Electoral del GDF, Martí Batres, quien puede dinamitar procesos electorales internos en el PRD vía vales, despensas, becas, etc. Y como lo electoral es una farsa, un simple espectáculo, en el escenario la sustituta de Jesusa Rodríguez, cuya identidad desconozco, nos presenta a la “piedrita en el zapato”.
Una coreografía, sin duda a cargo de la “Resistencia Creativa” ya que la música las delata siempre. “Nos tienen miedo porque no tenemos miedo”, y se repite ad nauseam. Pero esta coreografía, de RBDS y Timbiriches legítimos, no provoca miedo; un poco de risa sí, así como mucha indiferencia de parte de la concurrencia. Si esto es una piedrita en el zapato, además de que la música corre a cargo de quien corre, yo creo que para que en verdad alguien les tenga miedo tendrían que recurrir a una piedrota. ¡Ánimo, todavía queda tiempo de aquí al 2012!
Ya empiezan a llegar las personalidades, dice la animadora. En primer lugar, como siempre sin respetar el orden alfabético, la senadora del PT Rosario Ibarra de Piedra; después, sin respetar jerarquías, Gerardo Fernández Noroña, a quien la persona en el micrófono señala como “un hombre que ha luchado mucho en este movimiento”, y finalmente el “célebre” Alejandro de Jesús Encinas.
Me dirijo hacia la calle Madero y de aquí a 16 de septiembre. El sol cala y eso que está ausente: escasísima presencia perredista, casi nula. Es decir, aquí se ha anulado al PRD. Pero las banderas y camisetas, así como cachuchas y demás monerías del PT y Convergencia son apabullantes. Si hasta parece mitin de PT-Convergencia. No, no parece: es. De hecho, en la esquina del Zócalo que da a 16 de septiembre, hay pase de lista con los petistas. Por 20 de noviembre los contingentes de Convergencia traen camisetas de esta franquicia, así como un gafete con un número y una leyenda. Casi casi les ponen un código de barras. Qué falta respeto hacia esta gente.
Después de las once de la mañana se anuncia la llegada del “Presidente legítimo”. Quién sabe por dónde llegó, pero dicen que lo hizo caminando. Vaya que, al igual que otro tabasqueño, le gusta caminar. Se le da eso de los maratones (y de las trampas, hay que decirlo también). La manta que se muestra en el escenario me da la razón: “Nunca antes nadie había caminado…” y se hace referencia a 2038 municipios que visitó en los últimos meses López Obrador. Además, dicen por micrófono, esos municipios son de “régimen de partido”. ¿Qué será eso, tú? ¿Y por qué los visitó AMLO? ¿Qué interés tendrá, tú?
Vaya, ya sé para qué sirve La Jornada: para tapar el sol. Sí, el que está allá arriba, por lo pronto. También sirve para no prestarle mucha atención a la señora Berta Luján, quien sólo tomó el micrófono para dar fechas (como de rayo) en las cuales el “Presidente legítimo” hará una nueva gira por el país. “Tomen nota”, concluyó la todavía (¿?) secretaria de “Estado legítimo” que ya es prácticamente candidata plurinominal de PT-Convergencia. Lo que hubiese sido necesario que nos hubiera informado, por aquello de la “honestidad valiente”, es si todavía ostenta esa secretaría de Estado. Bueno, la ley electoral a la cual se someterá la alianza PT-Convergencia, así como todos los partidos con registro, estipula que no se puede ser funcionario público y candidato a la vez, y que para ser esto último se debe renunciar a todo cargo público con un plazo determinado de tiempo antes del día de la elección. Quién sabe qué ley aplica con los “legítimos”, ya sabemos que a ellos eso de la normatividad pues no se les da mucho que digamos y su guía espiritual así asaltó la candidatura a jefe de gobierno en el año 2000. Esperamos que La Jornada nos informe a la brevedad posible.
Parece que ya están llegando los contingentes de Teo-tihuacan, no sólo porque relativamente hay un poco más de público, sino también por la buena vibra que se siente. En el escenario la escritora Laura Esquivel. No la presentaron ni como precandidata ni como candidata, vaya, ni como escritora (por eso mis cursivas, no por otra cosa, ¿eh?). Fue una total falta de respeto, casi casi dice la conductora: “Y ahora ahí les va ésta”. Jesusa no hubiera hecho esto, si a Monsiváis (con Pitol a lado) lo ha presentado como “un gran pensador del mundo entero”, a la Esquivel mínimo le da el título de “nuestra Yourcenar”.
Como Ave Fénix, sí, resurgió la precandidata (¿o ya candidata?) a diputada local por Coyoacán, pero no de PT-Convergencia, qué chistoso, sino del PRD. Ahora que recuerdo, los perredistas, o quienes asaltaron en el DF el PRD con López Obrador y René Bejarano en el 2000, sí anunciaron su venida. Al menos en Santo Domingo, Coyoacán, vi invitaciones para el acarreo “legítimo” de este domingo. Había microbuses disponibles. Y cosa chistosa, los papelitos decían: “Invita Raúl Flores [candidato sustituto, otro más, de José María Pérez Gay: intelectual nexo o puente del salinismo, el foxismo y el lopezobradorismo, quien dizque renunció porque lo iban a operar ¿de la próstata?], nuestro candidato a delegado”. ¿De eso hablará Laura Esquivel ahorita?
No, no habló de eso; por esto hay que comentarlo. ¿Cómo que nuestro candidato si el pasado domingo el diputado local Miguel Sosa Tan, que de Rey del Barrio pasó a Nerón del Barrio, y compañía llegaron a quemar todas las boletas electorales en el comité delegacional del PRD en Coyoacán? No se ha resuelto nada, al menos La Jornada no ha informado y lo que sí publicó fueron unas declaraciones del profe Bejarano diciendo que esto y que lo otro, y luego otros dicen que él no se mete en el PRD, que sólo vende “una percepción de ganador”. Se equivocan: hasta La Jornada, periódico con verdadero impacto y para nada gratuito (como otros), es su tribuna.
Entonces ¿se quemaron todas las boletas electorales en Coyoacán, pero no así las candidaturas? ¿Resurgieron como Ave Fénix, al igual que Laura Esquivel, esas boletas? Imposible saberlo mientras La Jornada no dé el veredicto, ¿verdad? Y es que poco, en realidad, informó esta semana. Había que darse una vuelta el domingo pasado por aquí y por allá; había que recoger los testimonios de la compra de votos, acarreos y un largo etcétera que en lo fundamental las huestes de López Obrador y René Bejarano llevaron a cabo en las dieciséis delegaciones del DF. Sobran testimonios del corporativismo y la rapiña, muy graves. Pero no, La Jornada sólo por encimita tocó estos temas escabrosos, y, como siempre, era la NI lo que había que denunciar. De la “Izquierda” Bandida (autollamada Izquierda Unida, que sí agrupa a todo tipo de grupúsculos, como los remedos de Unyr y algunos antiguos hebertistas, pero cuyo núcleo duro, lo que nuclea a toda esta nube lopezobradorista es el bejaranismo) de López Obrador y René Bejarano La Jornada sólo pudo decir, como 24 horas y todos los periódicos oficiales del PRI-Gobierno, que se habían llevado carro completo. Y con la misma genética priista, la misma inercia del partidazo, había que recalcar que la elección constitucional “ya está decidida”, porque el PRI siempre gana.
¿Eso seguirán creyendo? ¿No tiene contacto con los ciudadanos de a pie, no sus corporativos y acarreados? ¿Creen que 2009 será el 2003 de Bejarano, después de todo lo que se evidenció y que sólo los ingenuos y oportunistas no veían? ¿Creen que 2009 en el DF será el 2006 de López Obrador, después del plantón y todas sus mentiras empezando por el “fraude”, después de haber tratado a la ciudad de México como se le ha tratado? ¿Creen que son presentables los bejaranos de López Obrador ante la gente que vive de su trabajo? ¿Le tendrán que entregar al PRI, pero sobre todo al PAN, parte del botín electoral? ¿No les bastó con entregarle la jefatura de gobierno a un ex salinista de segunda, Marcelo Ebrard, quien con su jefe, Manuel Camacho, un ex salinista de primera, tanto hizo por destruir al PRD y a la izquierda durante el salinato en el DF?
Pues dice Laura Esquivel que ella, si no estuviera aquí en el Zócalo y con estos camaradas, estaría muy deprimida. Pues habría que decirle que si no se deprimió con el quemón (uno más) del pasado domingo, ahí viene el 5 de julio y que el distrito por el cual compite lo perdió el PRD en el 2006 a pesar de López Obrador y su pejemanía). Ya después Laura Esquivel mencionó la simulación, el engaño, la rapiña, la corrupción, el cinismo, etcétera, etcétera, pero no refiriéndose a sus correligionarios ni siquiera a ella misma. Y concluyó: “Nos tenemos los unos a los otros”. Pues sí, qué deprimente.
Y para seguir calando más al sol, en este caso al azteca porque ya Laura Esquivel ¡hasta citó a Tlacaelel!, López Obrador (¿o es que alguien más decide aquí algo?) le cede el micrófono a Ricardo Monreal, senador perredista en año sabático como coordinador de los senadores… ¡del PT!
Con la voz un poco lastimada el senador Monreal se enfoca en eso que han llamado “defensa legítima de la economía”, la última o penúltima campaña preelectoral del lopezobradorismo. En otras ocasiones, como en pleno conflicto poselectoral en 2006 cuando le tocó inventar el “fraude a la antigüita”, ése que tanto practicaba el PRI sobre todo en estados como Zacatecas (de carro completo), Monreal mostró mejores dotes de orador. Hoy no. Ahora se enfocó en aspectos de economía, “elementales” como el Fobaproa, pero sin mencionar, a pesar de que también hizo sus ejercicios de memoria, que si bien él sólo estuvo al lado de Arturo Núñez coordinando a los diputados del PRI en 1997 y tratando de impedir la toma de posesión de una mayoría no priísta, Núñez, actual senador lopezobradorista, sí pudo encabezar a los diputados del PRI y el PAN que aprobaron ese Fobaproa que tanto “indigna” a López Obrador (¿porque no fue victoria suya?). Sé que esto molesta mucho a los lopezobradoristas, esta repetición de hechos, pero hay que hacerla porque parece que sólo les interesa que se repitan sus mentiras.
De los créditos, el dólar, la devaluación y Banamex, Monreal se fue a Pemex, sobre todo a recordarnos un hecho objetivo: las propuestas de nuevos miembros del consejo de administración de Pemex, que se aprobaron en el Senado esta semana. Pero Monreal tomó el micrófono, en concreto, para hacer lo que a López Obrador le interesaba hoy: ir calando a la cúpula del PRD, enseñar una vez más la guadaña.
Aunque parezca irreconocible, sobre todo porque Monreal también fue senador del PRI de Salinas, el Santo Niño de Atocha Legítimo dijo que el PRI, el PAN y la cúpula del PRD representaban la vieja política, que se repartían el botín, y que ellos –los legítimos- no iban por las migajas del poder.
¿Entonces qué se gana con una fracción en el Senado si no son migajas? Y tan migajas están peleando en el PRD, las mismas que recogerán con PT-Convergencia, que no fue gratuito que López Obrador escogiera esta fecha -una semana después del proceso interno del PRD- para iniciar su enésima campaña electoral. El migajón completo de López Obrador, deben de saberlo ya, será del 5 por cierto o un poco más. De todos modos, con sus migajas está contento, por lo pronto…

II

Dante describe el Infierno, pero lo deja tan oculto en las tinieblas que otros tras él se han cansado de tratar de explicar su arquitectura.
—Galileo Galilei, Forma, tamaño y lugar del Infierno de Dante [Alighieri]

2009, Año Internacional de la Astronomía. Pero este año, el 2009, también es legítimamente el Año de Darwin, de la Biología, de la Teoría Sintética de la Evolución, e inclusive de la Exobiología… “¡Espurios ese Galileo y ese Darwin!”, dirán los curas -con y sin sótanas- en sus fueros y desafueros –internos y externos-. ¡Este año es electoral y de aquí pa’l real!
Si tuvimos que interrumpir un ejercicio de memoria, y así darle paso al arte musical, ahora interrumpimos cualquier referencia a la ciencia porque viene “lo mero principal”…

López Obrador será el candidato del PT a la presidencia en el 2012.
Alberto Anaya, presidente Vitalicio del PT, marzo de 2009.

Once cuarenta de la mañana. Toca el turno a López Obrador. A diferencia de otras presentaciones del “Presidente legítimo”, sin duda por cansancio y el fuego infernal (los rayos del sol, ¡pues!) que tanto nos quema, no hay mucho entusiasmo ni muchos “Pre-si-dente”. Tan es así, que él mismo reconoció que “nos encontramos en un túnel” (perdón, ¿de círculos?, porque ahí está Dante…). Pero también dijo que ya van a salir del mismo, es decir, ya van a salir a hacer campaña electoral; de hecho, esta semana se presentó el punto de inflexión de la misma: el proceso electoral interno en el PRD.
Recapitular sobre el “fraude electoral” (el externo) es la constante. De manera análoga la externa Laura Esquivel, hace unos minutos, recapituló hasta la fundación del Imperio Azteca, el movimiento y la consumación de la Independencia, la restauración de la República con Juárez… todo para llegar a “la toma de posesión legítima” de López Obrador.
Una mentira que el lopezobradorismo ha venido repitiendo desde 2006, es que si no fuera por este movimiento estaríamos peor, o que ésta es “la izquierda que existe” y más vale que nos conformemos. Nada más falso. Si así fuera, la estrategia (honesta) en 2006 hubiese sido muy distinta y el PRI-PRI no estaría en las condiciones en que está. Pero sigan creyendo en “el menos peor”. Además, en este preciso año electoral, más de una pluma netamente salinista ha dicho que López Obrador “se fortalece, resurge”. Nada más falso. De hecho, al PAN y al PRI les conviene, como a nadie más, que esto –el lopezobradorismo- se identifique como “la izquierda mexicana”; así, qué necesidad de desprestigiar a “la izquierda” si ella sola lo hace. Y el plus está en que teniendo esta “izquierda”, ¿cuándo podrá articularse una verdadera izquierda, que esté en el plano electoral y más allá con vocación de poder (no de pillaje)? El lopezobradorismo, sin duda, es una bolsa asfixiante para todo movimiento verdaderamente progresista en México.
Hasta la Iglesia católica, en este año electoral, respeta a López Obrador. Un cuarto de hora antes de mediodía, poco después de que empezara el discurso el “Presidente legítimo”, comenzaron a replicar las campanas de catedral. Muchos en la plaza nos volteamos a ver con cara de “ya empezaron otra vez estos cabrones”, y al menos yo me refería a los curas de la iglesia de enfrente: la católica, apostólica y romana. Sin embargo, aunque las campanadas continuaron por varios minutos, nunca fueron de intensidad suficiente como para apagar el fuego verbal de López Obrador.
Pocas mantas en la plaza. Hasta eso, el templete sí está lleno. Por la relativa lejanía, distingo pocos rostros. Y abajo, muchos tomamos notas. En esto último parece que sí somos más que antes. Es un logro, ¿no?
Y aparecen otro tipo de logros, en pleno año electoral. Uno pensaría, si no es mal pensado, claro, que los logros del gobierno del Distrito Federal, que ahora cacarea López Obrador y que no son más que sus propios logros cuando despachaba en el edificio de este otro lado, eran para apoyar a la gente. Bueno, siendo poquito mal pensados, uno pensaría que sí eran para apoyar a la gente, pero con la esperanza que de en épocas electorales, como la actual, esta gente se acordara del partido que los “apoyó”. Pero si uno es netamente mal pensado por aquello de la genética priista, sabe que estas prácticas clientelares que lo mismo aplica la casa matriz (el PRI) que el PAN y el PRD son exclusivamente para apoyarse electoralmente los unos a los otros. En el Distrito Federal así se consolidó el lopezobradorismo desde el 5 de diciembre de 2000; el operador a partir de entonces y hasta el día de hoy es René Bejarano: lo vimos apenas esta semana. Y curiosamente aquellos que se creen lo de la “izquierda que tenemos”, también se puede tragar esto: “El gobierno del Distrito Federal ha actuado de manera consecuente y ha dado el ejemplo a nivel nacional, al mantener los programas sociales, al no aumentar el precio del metro, al otorgar becas a todos los estudiantes de las preparatorias públicas…” ¿Y dónde se puede uno tragar esto, en los “300 comedores o cocinas, para evitar que haya hambre en esta gran ciudad”?
Pasa enfrente de mí la fuerza del sol, y la compró (a ver si ésta informa más que La Jornada). Nada, pura tinte indeleble y una sola página donde todo es pulcritud. Por algo en el directorio del informativo del PRD-DF aún aparece Alejandra Barrales como pre-si-den-ta. Ella también está en campaña, aunque nunca llamó a afiliarse-desafiliarse al PRD en un tris. Ella concibió en nueve meses… su renuncia a la dirección del PRD: renunció para irse de candidata a diputada por la delegación Cuauhtémoc (¿para eso el borlote electoral de hace un año?).
Recapitulemos: los políticos cambian, a veces hasta de residencia. Hace apenas tres años, lo que es un periodo bastante largo políticamente hablando, Barrales compitió por la delegación Benito Juárez. Perdió porque esa delegación es un bastión panista. ¿Cambió de residencia Barrales? Quién sabe, pero lo que sí es seguro es que, al igual que a López Obrador, a Barrales la residencia y la legalidad le tienen sin cuidado.
López Obrador manda ahora como candidato en la Benito Juárez al maistro Bernardo Bátiz. Pero aunque el origen del maistro Bátiz es el PAN, es muy difícil que gane; es decir, a este cristiano sacrifica López Obrador. Con Bátiz, en fórmula, va como candidato a diputado Froylán Yescas Cedillo, del grupúsculo Flor y Canto. Estos últimos, hay-que-re-pe-tir-lo, entre algunos otros lopezobradoristas, hace apenas un año llamaron a afiliarse al PRD para votar por Alejandro Encinas. Decían que una vez que votaran por el indiciado, así de fácil, habría que botar al PRD: renunciar. Se afiliaron y renunciaron, pero meses después, muy campantes, regresan de “candidatos externos”. ¿En qué partido del mundo se permite este tipo de militantes y candidatos spam?
Y si de campanas electorales spam hablamos, el que sí informa es López Obrador: “Les informo que desde el martes 31 de marzo iniciaré un nuevo recorrido por todo el país para fortalecer el Movimiento en defensa de la economía popular. Voy a empezar visitando las 16 delegaciones de la capital del país y, para finales de abril, vamos a tener en operación Casas del movimiento en todas las regiones de México”. Empezará delegación por delegación, en la pulcritud total, una vez que René Bejarano, su Súper Delegado, le haya hecho, una vez más, el trabajo…
Otra cita electoral, pero de tiempo atrás. Otra cita electoral que clarifica más. Los 2 mil 38 municipios de régimen de partido, ahora nos aclaran, no son otros que aquellos donde se elige por voto directo, universal y todo eso, a las autoridades municipales. Estos municipios son los que recorrió López Obrador. Y agrega: “Sólo nos faltan los 418 municipios indígenas de usos y costumbres del estado de Oaxaca, que visitaremos en el último cuatrimestre de este año”. Ya apareció el peine (electoral). ¿Por qué no haber empezado por estos municipios si, además, en ellos hay muchos pobres? De perdida algo campechano, mitá y mitá. Además los relega hasta después del proceso electoral de este año. ¿Primero los pobres? Pues no, pobres aquellos que se creyeron este slogan de campaña. Y no empezó por esos municipios, es decir, los desdeñó, porque pues no dan votos, es decir, recursos para “hacer política”. ¿O hay otra razón? (Por lo menos no amenazó con mandarles al profe Bejarano, el Súper Delegado, ya ven que él también tiene, con la venia de López Obrador, sus usos y costumbres. Por cierto, ¿cuánto vale la vida de un pobre, de los jóvenes muertos en la razzia del News Divine: un vale de despensa, un voto por los bejaranos? A callar: “¡No le hagan el juego a la derecha!”)
Ahora, como si se tratara de Laura Esquivel y su monserga de párrafos anteriores, nos advierte: “En esta organización no tendrá cabida la politiquería, la corrupción, el servilismo, el clientelismo, el reparto de despensas para obtener votos, el traficar con la pobreza del pueblo es indigno. No tendrá cabida el nepotismo, el influyentismo, el arribismo, la simulación, el sectarismo, ninguna de esas lacras de la política”. ¡Se olvidó de censurar la demagogia y el cinismo!
Yo mejor leo La Jornada, en serio, hasta unos poemas de Baudelaire sobre gatos (¡!) sacaron. Miua…
En un paréntesis cuadrado, más arriba, salió a relucir la próstata de Chema Pérez Gay. A lo mejor algunos se asustaron (por la operación, es decir, por la salud de Chema) y hasta dijeron ¡gulp! No han visto nada, viene lo peor: el esperma de Carlos Monsiváis. Y junto al esperma de Monsi, Jesusa Rodríguez.
Aparece, ¡al fin!, Jesusa Rodríguez. Muy chistosa, como es ella, hablando de involución (¿?). Además, personifica a Darwin. Ah, mira, este no pejeviejito sí que quería colarse en nuestro Beagle. Se le da eso al inglés. La Jornada informa, en la sección de Cultura, que Jesusa Darwin ayer sábado convocó al GULP (Grupo Unido de Libres Pensadores) y que expuso el caso de la involución de México, basándose en el Sueño no de Sor Juana, sino de Diego Rivera. Y ahí, con computadora e imágenes, Darwin presentó a especies, “aves de rapiña”, dicen, como Ulises Ruiz, Carlos Slim, Salinas, Fox, Diego, Calderón, Roberto Hernández y un largo etcétera donde hasta cabe, según Jesusa y el Caníbal, Denise Dresser (a ella no la mencionan La Jornada ni Jesusa, pero en el cuadro reproducido en El Chamuco la pueden ver al lado de un vil perro). A ver, si de “aves de rapiña” se trata, la propia Jornada informa una vez más (la nota la firma Arturo Jiménez)…
“A la plaza también llegaron Gerardo Fernández Noroña, perredista [qué mal informa La Jornada, ya me estoy dando cuenta, porque Noroña renunció al PRD hace algunos meses…¡¿o ya volvió?!], y Manuel Bartlett, priísta, quien de manera gratuita distribuyó entre el público su libro Reforma energética…”
Y si Bartlett aparece una vez más de lopezobradorista, con todo y papel para regalar, ¿no se apareció de pura casualidad José Antonio Zorrilla quien ya salió de la cárcel? ¡Gulp! Ya nada nos puede impresionar de “este movimiento”.
Si esto último pensaron, lo siento: ¡se volvieron a equivocar! Si había papel (el libro de Manuel), ¿dónde quedó el esperma? ¿Qué dijo Jesusa Darwin? “El biólogo lamentó la ausencia de otro invitado especial: la ‘especie en extinción’ Carlos Monsiváis. Darwin supuso que Monsiváis no llegó […] porque quizá alguien lo alerto de que ahí, en plena plaza, se le iba a ‘extraer esperma para reproducirlo, clonarlo y multiplicarlo’, porque es necesario no perder a esta especie”.
Ahora sabemos por qué no está aquí, en plena plaza y hoy domingo, Jesusa; no está invitando amigas priístas a la causa de Obrador, o quién sabe, sino que está en busca del esperma de Monsi. ¿De veras es necesaria esta especie? ¿A poco Darwin podría creer que esta especie está en peligro de extinción? No lo creo y hay mucho mutante que bien pude y quiere sustituir a Monsi, aunque con eso de que es tan fértil quizá ni haga falta. En fin, cuánto amor (y esperma) con Monsi. Y eso que el poeta Bukowski decía que “el amor se acaba incluso más rápido que el esperma”.
Yo mejor me regreso al Zócalo, porque hay de náuseas a náuseas. Y como bacteria, he desarrollado resistencia a ciertos antibióticos.
Vaya que me perdí un poco por andar viendo obscenidades, me retrasé tres años: ¡López Obrador ya llegó al 2012! ¿Pero cómo les iría en 2009, tú? Qué efecto relativista tan más extraño: viajé al pasado priísta con muchas “aves de rapiña”, y ahora estoy en el futuro 2012 ¿con lo mismo? Parece que el tiempo no ha pasado, ni de ayer a hoy ni de hoy a mañana. No, sí estoy en 2009, aunque López Obrador está en el 2012 pero dice que no (como poco antes del 2006): “Aquí también aclaro que esta estructura de cuadros dirigentes, no se está construyendo para impulsar mi candidatura a la Presidencia en el 2012. Este asunto lo resolveremos en su momento […] No soy cacique ni aspiro a serlo.”
De cualquier forma, antes del 2012 está el 2009, y se chingan todos los partidos, absolutamente todos. Pero hay cosas que no cuadran. Ya sabemos que estamos en un mitin de PT-Convergencia. También sabemos que el PT va en alianza con el PRI en Nuevo León, pero ni Monreal, ni Amlo, ni nadie puso a Anaya a que nos explicara, en plena plaza, esta alianza. Y bueno, quizá esto se debe a que estas cuentas las lleva Elena Poniatowska que, hay que recordarlo, en este Zócalo, prácticamente cerrándole el ojo a López Obrador, el 16 de septiembre de 2006 lanzó la cabeza de Cuauhtémoc Cárdenas (por “traidor”) al “circo romano legítimo”. Sin embargo, no hay cuentas que exigirle a Anaya (o Canaya), ¿o sí?
López Obrador “condenó” la alianza que el PT con el PRI en Nuevo León, pero nada dijo de la que su PT hizo con Hank en Baja California en el año 2007 (y tantas otras que ha hecho siempre con el partidazo). Tampoco condenó la alianzan que el PT y Convergencia hicieron con la yunquista Ana Rosa Payán en Yucatán. Pero como ahora hay una cita electoral federal y el “Presidente legítimo” aparece en la tele (¿“que sería del pelele sin la tele”?) con el logo del PT, su incongruencia y oportunismo serían más que evidentes, y no quiere “dañar” su imagen. Cómo si no fuera de sobra conocido que el PT fue el partido apadrinado por Raúl Salinas de Gortari en pleno sexenio de su hermano. Y no hacen falta las cuentas porque el PT sí va a echar para atrás esa alianza. Es lo de menos, lo importante es por qué la hizo, por qué se saltó las bardas “legítimas”.
Y es que si López Obrador cala a la burocracia del PRD, parece que a él también lo calan Anaya y los petitas, Dante y los convergentes. El mensaje parece ser: “Ya vámonos descarando, compadre. Total, somos la única izquierda y tenemos nuestro órgano informativo. En ese sentido, somos in-ven-ci-bles. A nosotros nos ha ido muy bien y tú tienes los suficientes fanáticos (hasta Lombardo todavía los tiene, aunque tú, disculpa, no eres iun ntelectual), y tamaños, desde luego, para sobrevivir. Además, como diría una adelita, vamos en alianza contra la derecha cabrona”.
Y más obvio no puede ser. López Obrador no será expulsado del PRD, le harían un favor, por hacer campaña en contra de este partido en horario triple AAA. Ése sería otro desafuero, aunque de menores dimensiones, que quisiera. Lo interesante de su estrategia electoral es que, dice, hay una consigna del PAN et al. para que PT y Convergencia pierdan el registro (¿“naranjas, naranjas… de registro”?), y tiene toda la razón. Alega que como estos partidos lo han apoyado (a su manera, claro) quieren exterminarlos, pero él no lo va a permitir. Exacto.
Algo similar pasó con el PPS, el PFCRN y el PARM, los otros partidos paraestatales creados a la sombra del PRI (bueno, el PPS no se creó “tan así”, pero sí terminó de paraestatal): Carlos Salinas de Gortari los despachó, como si se trataran de un criada, por el solo hecho de haber prestado el registro a la Corriente Democrática y aliados en 1988. Así, curiosamente, surgieron a luz pública el PT con el padrinazgo de Raúl Salinas, y el Partido Verde con la impronta de Camacho Solís, secretario de SEDUE con De la Madrid. No es casual que Marcelo Ebrard haya sido diputado del PVEM en 1997, y de aquí con el 1% de votos del Partido del Centro Camachista brincó al PRD. Ahora, además, está el Panal, el partido paraestatal de Calderón que lleva encabezando su lista plurinominal al nieto de Elba Esther: ¡oh será el nuevo niño verde! (A todo esto, ¿no era Roberto Madrazo “la única opción” en 2006, ya que por lo menos él si hubiera encarcelado a la maestra y nos hubiera ahorrado, literalmente, al nuevo niño perenne?)
Lo que no cuadra, en todo esto, es aquello de los millones de seguidores, “el despertar de las conciencias” que se resume en el recorrido por municipios. Por pura probabilidad, sin necesidad de que el perredista López Obrador aparezca con el logo de PT-Convergencia, de esos millones algunos votarían naturalmente por los “aliados”. ¿O será que esas giras sólo sirven para una nota y foto en La Jornada, además de desmovilizar a quien haya que desmovilizar, así como para mantener una columnita como la de José Agustín Ortiz Pinchetti, por cierto, candidato plurinominal… ¡de PT-Convergencia!? ¿Todo para el consumo de la fanaticada y nada más?
Pero en fin, el Presidente legítimo apoyará al PRD en el Distrito Federal, qué chistoso, y Tabasco, ídem; pero a PT-Convergencia en Chiapas (¿habló de nepotismo, dijo Pío?), Oaxaca y Veracruz. ¡¿Y los otros 27 estados?! ¿No van por migajas?
De Chiapas lo interesante sería saber a quién apoyarán ciertos coletos y, sobre todo, Roberto Albores Guillén. ¿Así esperaban abyección total del neozapatismo ante el lopezobradorismo “los ilustres” (caricaturistas incluidos)? Y si del Croquetas Albores y de registros electorales hablamos, aquí ya alguien puso sus barbas a remojar…
¡Es un Schnauzer! Un vil perro le robó la nieve a su ama. Ella, mientras escuchaba el discurso no se percató de que el perro tenía harta sed, y no hizo otra cosa que mojar sus barbas y refrescar su lengua. Es perro porque hasta les pregunté, a la ama y al amo. La verdad es que yo, como casi todos, ya estaba acalorado como el perro; así que ya ni pregunté el nombre del can, ¿tendrá nombre de poeta? Por suerte este perro hizo su aparición tiempo después que los gatos de Baudelaire. Qué bueno, si no qué espectáculo de perros y gatos íbamos a tener, sobre todo en este año electoral, ¿no?
“¡Viva México!”, se gritó al final de un discurso de casi una hora.
Después del himno la gente se empezó, como siempre, a dispersar. Sin embargo, una voz en el micrófono dijo que “a los seguidores de Clara Brugada…”, y hasta aquí llegó la voz porque alguien le puso un sound track que no se refería al miedo ni apareció en ese preciso momento, como habían amenazado, la “piedrita en el zapato” (más al rato creo que sí, pero yo ya me iba…).
Los seguidores de Clara Brugada (“¡Soy legisladora, hijo de la chingada!”, ¿es ella, verdad?), candidata de la “Izquierda” Bandida en Iztapalapa, no eran pocos y se identificaron con unos estandartes color PPS. Esa delegación sí que es un botín, tanto que si la pudieran clonar lo harían (¿más que a Monsi?). Sin embargo, alguien ya se les adelantó, a los de Iztapalapa y a Jesusa Darwin.
Un nuevo doctor Simi. El anterior, la botarga, también quiso ser presidente en 2006, pero ahora sólo anda baile y baile por doquier. La canción con la que hoy nos vamos, misma que parece una especie de cumbia, dice: “Presidentes Obrador, Presidentes Obrador…” A qué la chingada: ¡clonaron al “Presidente legítimo”!
Con un poco más de atención, uno hace el descubrimiento de que el cantante dice: “ElpresidenteesObrador”. ¡Uff, qué alivio!, porque luego los panistas clonan a Calderón con su respectivo esperma inmaculado.
Tan sólo se trata de poner atención y razonar un poco. El caso es que en una torre del hotel que esta justo enfrente del Palacio Nacional, en lo que parece una suite o espacio exclusivo, una señora en solitario baila. Es una mujer de la tercera edad y quizá no alcanza a discernir la letra de la canción, sólo le han de llegar las buenas vibras lopezobradoristas en esta primavera musical. Saluda a todo mundo y yo supongo que es una “famosa”, de los “ilustres” que firman desplegados, que siempre dan línea (ajá), que siempre caen parados…
Como no sabía quién era, le pregunté a una lopezobradorista de a pie: “¿Quién es esa señora?” Y me contestó, literalmente: “Ah, pues es sólo una fanática de López Obrador que está bailando…”
¿Los fanáticos de López Obrador bailando en pleno año electoral?
Ciudad de México, 22 de marzo de 2009