El lado B de la historia

8 01 2009
El Lado B de la Historia

El Lado B de la Historia

Bienvenidos al blog de Replicante. Con esta nota de Héctor Villarreal inauguramos este espacio en el que publicaremos artículos, comentarios e imágenes sobre nuestra revista y todo lo que pasa en los ámbitos de la cultura y la sociedad en México y el mundo.

El lado B de la historia

Héctor Villarreal

Texto leído durante la presentación del número 17 de la revista Replicante en la Casa Frissac, de la Tlalpan, el 18 de diciembre pasado.

Si bien el título se refiere a la historia, es un número en el que hay mucha literatura. Me parece que deja ver un cruce entre historia y literatura. A fin de cuentas la literatura es en buena medida contar o narrar historias (con minúscula), reflexionarlas en forma de ensayo, ensayar sobre ellas, o representarlas con formas poéticas.
Es como si la Historia (con mayúscula) fuera un género literario. Más bien es como un metagénero literario. Un libro de historia es más o menos un híbrido de ensayo y narrativa con un aparato crítico. El libro de texto de historia, la historia oficial, de bronce, es un conjunto de cuentos, fábulas y poesía épica.
Los resultados de la historia y la literatura pueden resultar más o menos equivalentes: tenemos idea de épocas, lugares y personas de antaño tanto por las narraciones históricas como por las narraciones literarias. El relato desempeña una función clave en este cruce. Puesto que el texto histórico (académico) se concentra en la información relativa a nombres, fechas y datos numéricos, así como a explicar con lógica impecable y exacta los procesos, el relato comunica los aspectos emocionales, sentimentales o circunstanciales del momento histórico; expresa la subjetividad de la experiencia histórica. El relato dota a la Historia (con mayúscula) de alguna de las muchas historias (con minúscula) que la componen o que el gran metarrelato pretende abarcar. Puede decirse, así, que la historia es un esfuerzo (meta)narrativo de objetividad mientras que la literatura es un esfuerzo (micro)narrativo de subjetividad. Ambas hablan de lo mismo, pero lo hacen de un modo distinto, desde distintos lugares y a partir de distintos narradores: La historia habla desde afuera; la literatura habla desde adentro. De esto trata el presente número de Replicante. Tal vez sin proponérselo, pero sí como resultado.
Aquí es cuando destaco el texto de Carlos Martínez Gorriarán, sobre el escritor ruso Varlam Shalámov, sobreviviente de los campos de concentración soviéticos durante el estalinismo, autor del libro Relatos de Kolymá. No es que él fuera escritor antes de su reclusión, sino hasta después de ella. Fue su consecuencia. Una manera de sobrevivir a esa experiencia ha sido relatarla.

“¿Qué es el arte? ¿La ciencia? ¿Ennoblecen éstos al hombre? No, no y no. No es del arte, no es de la ciencia de donde el hombre extrae sus escasísimas cualidades positivas. Algo distinto les proporciona a los hombres su fuerza moral, no su profesión ni su talento.
“Me he pasado la vida observando el espíritu servil, rastrero y humillado de la intelectualidad; de las demás capas de la población más vale no hablar.
“Desde mi temprana juventud llamé canalla a la cara a quién lo era. Pero de mayor he seguido observando lo mismo. Nada ha cambiado tras mis maldiciones. Sólo he cambiado yo, me he vuelto más precavido, más miedoso.
“Y conozco el secreto de este misterio de los hombres que se hallan ‘justo al estribo’. Es uno de los secretos que me llevaré a la tumba. No lo contaré.
“Lo sé y no lo contaré”.

Cabe comentar que después de escribir los relatos pasaron veinte años para que alguna editorial los publicase, más que los del cautiverio (otra forma de cautiverio, así). Por cierto, creo que lo más conocido sobre el tema no son los libros formales de historia, sino otros de relatos, los de Alexander Solyenitzin en particular y de manera destacada.
Sobre los contenidos del número de la revista, en este cruce entre literatura e historia se encuentra el texto de Alejandro de la Garza relativo a la novela de Luis González de Alba, Otros días, otros años, complemento del que escribió sobre el 68, de título Los días y los años, que sigue siendo considerado como el relato más puntual y detallado sobre octubre y los meses y años inmediatos posteriores.
Por cierto, el libro de Macario Schettino, Cien años de confusión, desmistifica el metarrelato propagandístico de la Revolución Mexicana. Digo desmistificar y debo decir también desmitificar, pues no fue otra cosa que un conjunto de hechos aislados e inconexos salvo en la construcción de una narrativa de ficción. Sobre éste libro recomiendo la lectura del texto de José Ramón López Rubí en este número de la revista.
Resulta también de mi interés el texto de Eve Gil que polemiza respecto del supuesto de El Quijote como la primera novela, al argumentar que es la de Genji, escrita quinientos años, que merece ese reconocimiento, de la autora japonesa Murasaki Shikibu.
Y más: episodios biográficos de autores; historias de quienes han escrito la literatura; reseñas varias de temas históricos y literarios: las guerrillas (México armado), la contracultura (Hell’s Angels. The Life and Times), moda retro punk (Punks de boutique). el viejo mexican curious (Sun, Stone and Shadows) y la invención histórica de México (El grito de libertad), entre otras.

Advertisements

Actions

Information

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s




%d bloggers like this: